La culpa es de Supertramp

16 06 2008

Hace tiempo que tengo ganas de subir alguna entrada para que nos explayemos (el que quiera, que se apunte) con ciertos temas de actualidad (situación económica, “huelga”, situación precongresual del PP…). La falta de tiempo me ha impedido escribir entradas en condiciones. Sin embargo, una viñeta y un artículo de opinión me van a servir para decir lo que no tengo tiempo para escribir aquí sobre la alarmante situación econoómica, y de paso abrir la veda a los comentarios.

El artículo del que os hablo se publicó ayer en El País. Es de Santos Juliá, se titula “Una crisis es una crisis, es una crisis”, y lo suscribo palabra por palabra. Copio el principio y os remito a él para leerlo íntegramente:

“En el tiempo que llevamos de legislatura no ha dejado el Gobierno de recibir bofetones, y hasta algún que otro testarazo, no de la oposición -ensimismada en su crisis de identidad-, sino de los hechos, de la realidad misma de la vida, que en ocasiones se rebela y se descontrola. Fue, primero, el caso de las sentencias sin ejecutar, que no eran cientos, ni miles, sino cientos de miles; seguimos por la pertinaz sequía que iba a dejar sin agua a todas las comarcas catalanas, incluida su capital; vinieron después los policías corruptos, capaces de aterrorizar a un municipio durante más de veinte años sin que sus sucesivos alcaldes se enterasen; perduró el escándalo de la prolongación sine die y en fase terminal del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional; en fin, y por no hacer la lista interminable, en aquel país de jauja en que ataban los perros con longaniza aparecieron unos grandes boquetes por los que se ha esfumado el superávit del que hasta ayer mismo el Gobierno se pavoneaba: no había otra potencia en el mundo tan preparada como España para hacer frente a lo que pudiera venir.

Como evidentemente ni siquiera habíamos previsto la magnitud de la crisis de todo orden, no sólo económica, que habremos de atravesar, y como este Gobierno que tenemos sólo a regañadientes parece dispuesto a dejar de cantar su letra preferida, aquella que dice: tout va très bien, madame la Marquise, no vaya a ser que se extienda el pesimismo, los ministros han decidido nombrar cualquier cosa que turbe la visión del idílico horizonte con vocablos imaginativos por ver si de esta manera transforman su naturaleza. Y así, al descomunal colapso de la justicia se llamó retraso; a las obras previstas para un trasvase de agua se llamó conducción; a la mafia policial se llamó caso aislado. Y lo que es más grande, y colmo de imaginación: al círculo vicioso formado por el aumento del paro y el hundimiento de la construcción, la subida de la inflación y la bajada del consumo, la escalada del Euríbor y la escasez de dinero, se ha llamado desaceleración acelerada.

Por más que el presidente se empeñe en no llamar a las cosas por su nombre, todo el mundo está ya al cabo de la calle acerca de lo que pasa por ser su inveterado optimismo y no es más que un ardid de mercadotecnia política. Lo grave es que también el ministro de Economía y Hacienda se deje llevar de esta moda posmoderna que consiste en creer que los hechos no existen, que sólo existen las representaciones y que, según cual sea la representación, así será el hecho. (…)”

Leer el resto del artículo.

Gráficamente la situación podría sintetizarse tan acertadamente como han hecho Ricardo y Nacho en El Mundo, en la viñeta que he visto en el blog de Pumarino.

Lo dicho, la culpa por lo visto es de Supertramp, que ya dijo hace décadas aquello de “Crisis? What crisis?” Como comentaba uno, no existe una definición técnica de crisis económicamente hablando. La hay de estanflación, recesión, etc., etc. La crisis económica es una cuestión psicológica, un estado de ánimo, y en nuestro caso hace tiempo que ha calado en la ciudadanía.





Aberración medieval en Madrid

24 04 2008

Colérico perdido ando desde que esta mañana he escuchado en la SER la noticia de que la Comunidad de Madrid firmó en enero de este año un Convenio con los Obispos de la Diócesis de Madrid en el que se prevé que los capellanes que integran los Servicios de Asistencia Religiosa Católica (SARC) de los centros hospitalarios de la Comunidad de Madrid, no solo asistirán a aquellos pacientes que deseen recibir consejo y consuelo espiritual, y celebrarán actos de culto (como hasta ahora), sino que van a formar parte de los Comités de Ética y del Equipo Interdisciplinar de Cuidados Paliativos.

Tales Comités, hasta ahora formados íntegramente por facultativos, se encargan de decisiones tan trascendentales como dar o no sedación terminal a un enfermo, practicar un aborto en determinadas circunstancias, o decidir si se reanima o no a un bebé con malformaciones en la unidad de neonatología correspondiente. Y es en tales Comités en los que, con voz y voto, la Comunidad de Madrid ha integrado desde principios de año (el Convenio ha entrado en vigor desde el día de su firma) a los sacerdotes adscritos a los citados SARC.

Aquí os dejo el texto escaneado del citado Convenio, que se encuentra subido en la web de la Cadena SER:

O sea, que si vives en Madrid y tienes la desgracia de verte en una de las situaciones clínicas en que dichos Comités deben intervenir, seas o no católico, lo hayas pedido o no, de entrada en el Comité que decidirá sobre ti habrá (hay ya) un sacerdote que intervendrá en la toma de la decisión.

Al Consejero de Sanidad Juan José Güemes (firmante del Convenio en representación de la Comunidad), claro, le ha faltado tiempo para salir echando pestes de la SER y, si bien ha reconocido que los curas (ya) participan en los comités, ha precisado que “es falso que intervengan en ninguna decisión clínica del hospital y tampoco en los cuidados paliativos”. En dicho documento, en cambio, no se dice expresamente que intervengan desprovistos de voto, sino que se limita a estipular que intervendrán en tales Comités.

A mí ésto me parece una aberración oscurantista y medieval tan sumamente grave, obscena y vomitiva que debería dar lugar a que la gente se eche a la calle y se dirija a la Consejería de Sanidad a presentarle sus respetos pacíficamente al Sr. Güemes, a Esperanza Aguirre y al resto de sus acólitos autonómicos. Y me hace una gracia enorme que en el mencionado Convenio se haga la salvedad de que la asistencia religiosa católica se prestará con el debido respeto a la libertad religiosa y de conciencia, de conformidad con lo previsto en la Ley Orgánica 7/1980, de Libertad Religiosa. Respetarán un huevo la libertad religiosa, sí, pero de entrada ya nos han metido a los curetas en los Comités de Ética de los hospitales.

Tengo que morderme la lengua hasta hacerme sangre para no soltar las barbaridades que se me están agolpando en la cabeza desde esta mañana. Ésto es el PP. Ni facciones, ni bicefalias ni leches. Como si Rajoy se fuera a desmarcar de lo convenido por Madrid. Si cuando llegue el Congreso de mayo Esperancita no se presenta (que no lo hará), la candidatura de Rajoy aglutinará a los partidarios de aquella, y éste hará suya la política medieval y franquista de tener a la derecha del padre a los de la sotana (que por otro lado siempre ha sido suya también). Porque sin ellos no son nadie. Porque sin ellos se acabó el sillón al que aferrarse. Porque sin ellos no tendrían a los voceros de las ondas episcopales que tienen para captar voto (aunque luego alguno se arrepienta). Porque sin ellos su alma se condenaría a pudrirse en el infierno que los asesores de la moral inventaron precisamente para tenerlos bien amarrados.

Me dan asco.

EDITO para añadir que, por lo visto, ya en el anterior Convenio de 1997, firmado cuando Ruiz-Gallardón era Presidente de la Comunidad, se preveía la integración de tales sacerdotes en los citados Comités, exactamente en los mismos términos. ¿De dónde he sacado la información? De dónde va a ser: El Mundo. Tiene gracia que este diario haga especial hincapie en que precisamente fue Gallardón (y no Aguirre) quien introdujo tales prerrogativas en favor de la Iglesia Católica. ¿Que en la SER lo sacan para meterse con nuestra Esperanza? ¡Toma! Passing brown para Gallardón y ventaja al resto. Es de traca.

Al igual que ha hecho el Consejero de Sanidad en el día de hoy, en El Mundo se destaca que lo único que los sacerdotes pueden hacer en el seno de tales Comités es hacer escuchar su voz. Nada más. Y nada menos, añado yo. Porque a ver por qué narices tienen estos tipos que hacer oír su voz en Comité médico alguno. Aunque fuera como dice el Consejero, ¿por qué leches tengo yo que aguantar que en un Comité en el que se esté debatiendo sobre mi situación médica se meta un cura a decir una serie de imbecilidades que me traen al pairo, haciendo perder su tiempo a unos facultativos que son los únicos que pueden tener que decir algo al respecto? Para mí, la opinión del sacerdote del centro cuenta lo mismo que si le preguntan al charcutero de la esquina, o al kioskero de dos calles más abajo. Y, por supuesto, me deja igual saber que ésto es así por obra y gracia de Aguirre, de Gallardón o de Norma Duval. “La misma mierda son”.

Y AÑADO porque me apetece: Ya que nos ponemos, ¿¿y por qué no en cada Comité un representante islámico, otro hebreo, uno más adventista, otro tal vez protestante, uno quizás budista, otro quién sabe si evangelista, así como un ateo y un agnóstico de reconocido prestigio ambos, uno del Madrid, otro del Atleti, otro más del Getafe y un cuarto del Rayo Vallecano, un quinto del Barça para tocar los cojones, y el tío que le da cuerda al reloj de la Puerta del Sol??





Jornada de reflexión

8 03 2008
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Tengo una pregunta para Ud., Sr. Rajoy

28 02 2008

Me ha encantado la idea en torno a la cual se ha redactado este artículo por la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) en El Plural:

Señor Rajoy, ¿y si la niña de su cuentecito fuese lesbiana?

(¿Y quisiera casarse, adoptar…?)

EDITO: Ya hay un blog dedicado a la desesperada búsqueda de “La Niña de Rajoy”. Con mail para enviar cualquier pista sobre su paradero y todo. Entre los que envíen información útil se sorteará esta estupenda camiseta.

Por favor, no os perdáis la edición del vídeo del cuento de Rajoy que he sacado de ese blog. Os lo dejo aquí. Casi me da algo de la risa…





Un cachondeo inmerecido

29 01 2008

Eso es lo que me parece el ya famoso temita de la promesa de Zapatero sobre los 400 €. Empiezo a estar hasta los pelos de promesas de bajadas de impuestos, cheques y demás zarandajas, al más puro estilo mercaderil. Lo de los 400 € es de traca.

No me parece moral ese tipo de propuestas en precampaña o campaña (más bien entiendo que debería ser una medida que, en caso de querer aplicarla, debería ser consensuada, al menos, por los dos principales partidos con opciones de acceso al Gobierno, de forma que su aplicación no dependiese de que uno gane o pierda las elecciones, y así nos evitaríamos que pareciese una compra de votos). Tampoco me parece progresiva. No sé de dónde leches se sacan que es progresiva la “devolución” de idéntica suma, independientemente de los ingresos de cada contribuyente.

No es, desde luego, solidaria y menos aún cuando hoy me he enterado de que a mí, como autónomo, no me corresponderá. Oiga, ¿es que yo no retengo un 15% en mis facturas a cuenta del IRPF o qué? ¿A qué leches jugamos? Los autónomos, como siempre, el último mono del sistema. Retenemos IRPF, pagamos IVA trimestralmente, no tenemos un empleador que nos pague parte de la cotización a la seguridad social… Y encima en la mayor parte de las situaciones, ni somos autónomos de hecho ni nada, sino que bajo nuestra supuesta autonomía lo que se esconde es una situación laboral por cuenta ajena, no declarada como tal, fundamentalmente para que nuestros jefes no tengan costes sociales.

A lo que iba, que me desvío. Ésto se ha convertido ya en un mercadeo por parte de PSOE y PP. Como lo que me pueda contar el PP ya no me sorprende, no me queda más que amargarme con las perlitas que nos va soltando el PSOE. Nos dicen que la economía española está preparada para lo que pueda venir en un futuro, que para eso está el superávit. Y al día siguiente resulta que al parecer, parte de ese superávit va a ir a parar, en forma de regalito al bolsillo de cada contribuyente (¿Toda la Galia? ¡No! Que aún hay un reducido grupo de irreductibles autónomos que no van a ver un duro, claro), durante los próximos cuatro años. Of course, da igual que el que lo vaya a recibir cobre 9.000 € al mes. Pobrecito mío que hay que compensarle (por ejemplo, como dijo ayer Caldera) por la subida de los tipos de interés en las hipotecas. Claro, le “compensan” a él igual que al mileurista que no tiene ni para pipas. Pa mear y no echar gota, como decía.

Parece ser que nos movemos entre dos extremos. O hacemos lo que tradicionalmente han exigido los ultracapitalistas norteamericanos, es decir, exigir rebajas fiscales a saco cuando hay superávit, o damos cheques. Insisto en lo de siempre. ¿¿Y las políticas sociales?? Que ya me conozco el percal. Que sé de más de uno y más de dos (¿miles de personas?) que lo que van a hacer es invertir esos 400 € de reducción de gastos en comprarse la Play 3, la tele pequeña de LCD para el dormitorio, o el monitor de 21″ para el ordenador. ¿Que muchas familias lo van a agradecer y van a saber darle un buen y útil destino? No lo niego, claro. Pero así no se hace política social, carajo.

Hablamos de un coste total de 5.000 millones de euros. ¿Sabéis lo que se puede hacer con eso? Lo pondré en cifras para que se capte mejor la idea: 5.000.000.000 €. Más claro aún: 831.930.000.000 de las antiguas pesetas. Eso son becas, guarderías públicas, escuelas, ayudas, infraestructuras, ayudas a la I+D… lo que sea. El Corte Inglés, si quiere, que dé cortycoles. Las Administraciones no, por favor. Inviertan, ayuden a los que más lo necesitan, cubran necesidades sociales a través de actuaciones reales, bajen ciertos impuestos de forma verdaderamente progresiva, echénnos un cable a todos, de acuerdo, pero no así.

Me ha quedado un post muy deslabazado, lo siento. Voy de culo en el curro.

P.D.: Asturcantino, espero que comentes, que si no te pongo ladrillos de politiqueo, “te me callas”.

Aclaro que lo inmerecido del cachondeo que da título a esta entrada va por todos nosotros, que nos nos merecemos una precampaña tan poco seria como la que estamos teniendo.





Hay que ser cenutrio

14 01 2008

Leo con estupor en El País:

“El PSC presenta una fragancia inspirada en los valores socialistas.”

“En un esfuerzo por sorprender a menos de dos meses de las elecciones generales, el PSC ha presentado la primera fragancia de un partido en España, para la que los perfumistas se han inspirado en los valores que los socialistas catalanes se atribuyen: confianza, igualdad, progreso y eficacia.

La vicepresidenta del partido, Manuela de Madre, ha sido la encargada, como si se tratara de una top model, de fotografiarse junto a las cajitas rojas del PSC, en las que se esconde una bolsita de aroma ’socialdemócrata’ que De Madre enviará a todos los grupos parlamentarios catalanes y que incluso ha recomendado utilizar en los pasillos de la cámara.

De Madre incluso ha lamentado que no se vaya a reunir más el Consejo de Ministros ante la convocatoria electoral, puesto que a la dirigente del PSC le hubiese gustado remitir la fragancia catalana para ambientar el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero.

El glamour de lo que algunos aventuraban como una ‘eau de Chacón’ se ha convertido en una simple caja-calendario que puede servir de ambientador en el despacho o, como ha recomendado De Madre, en los armarios roperos. El PSC distribuirá 4.000.

La fragancia ha sido elaborada, no obstante, de forma concienzuda por el perfumista Toni Alvarez, en un intento por ofrecer un ‘olograma’ que plasme los valores colectivos de los socialistas, para los que el ‘futuro pasa por un trabajo eficaz, hecho desde el corazón y con pasión, con un objetivo de justicia social, igualdad, progreso y bienestar colectivo’.

El éxito de la ‘fragancia socialdemócrata’, que el PSC venderá al precio de un euro, anima ahora al partido a realizar también velas con este mismo aroma.”

¿¡Pero ésto qué es!? Lo del PSC es de traca. ¿Tienen alguna habilidad innata sus líderes para encender el ventilador y esparcir mierda en los momentos más oportunos o qué? ¿Una bolsita de aroma socialdemócrata? ¿Nos toman por imbéciles? Es que ya es el colmo. La situación económica (buena para unos, mala para otros) encima de la mesa, exitosas detenciones de etarras asesinos, convenios de colaboración con Francia en la lucha antiterrorista, elecciones generales en dos meses con el futuro de este país en juego para los próximos cuatro años, ¿y a estos cenutrios no se les ocurre otra cosa que sacar un ambientador inspirado en los valores del socialismo catalán? Ya imagino el pitorreo que deben tener en Génova con el temita, y no es para menos.

¿Se ha financiado semejante imbecilidad con fondos públicos?

¿Y qué leches me importa a mí el aroma socialdemócrata? Me importa lo mismo que el olor de las nubes. Por favor, hablen de cosas serias y actúen como adultos con responsabilidades. La gente quiere representantes políticos que estén a la altura de las circunstancias, no payasos que dos meses antes de las elecciones dediquen su tiempo a patochadas como las del perfume de marras. Que sigan así, que ya verán que rápido vuelven los de la gaviota.





Doble rasero

12 01 2008

A vueltas con la metáfora del depósito de la economía lleno cuando en 2004 se echó al PP del poder, y la falta de respostaje por parte del Gobierno del PSOE, lanzada por Pío García Escudero en la SER anteayer, me encantó el mandoble dialéctico de Solbes el otro día en el Congreso:

“Paradójicamente, el 3% de crecimiento, que hace cuatro años era parte fundamental de una herencia económica inmejorable, hoy es motivo de alarma y de interpretaciones catastrofistas”.

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Dos apuntes de bolsillo

4 12 2007

1) Estoy indignado con el anuncio zapateril de que, si gana las próximas elecciones, suprimirá el Impuesto sobre el Patrimonio (decisión a la que ya se ha sumado Rajoy, por supuesto).

 

Estoy hasta las narices de tanto anuncio electoralista de bajadas o supresiones de impuestos. Y estoy totalmente de acuerdo con lo que ha dicho Llamazares. Bajar o suprimir impuestos, en cuanto estrategia fiscal general, no es de izquierdas. Y mucho menos suprimir los impuestos que gravan a quienes más patrimonio tienen.

Y es que en este país, como en tantos otros, perdemos el culo cada vez que algún político nos dice que nos van a bajar los impuestos, sin parar a pensar dos consecuencias: O bien se reduce con ello el dinero destinado a gasto social. O bien lo recaudan a través de impuestos indirectos. Y en el caso de la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio, al desparecer los ingresos que se obtienen con lo que pagan quienes más tienen, si se quiere recaudar lo mismo, ya os digo yo que quienes lo vamos a pagar somos los demás, por otros medios.

Partiendo de la base de que es necesario mejorar la gestión de los servicios públicos, ¿qué queremos? ¿Pagar menos impuestos? Pues no nos quejemos de que los servicios públicos funcionan mal o son escasos, o de que no hay partidas presupuestarias para cubrir determinadas necesidades sociales.

¿Queremos más y mejores servicios públicos? Pues no pidamos tanto que nos bajen los impuestos, y exijamos que se empleen bien los recursos del Estado. Yo soy partidario, como idea general, de impuestos directos frente a indirectos, pues son mucho más “controlables” y por lo general bastante más justos, dado que pueden gravar en función de la renta o el patrimonio. Y como a cualquier hijo de vecino me gustaría que hubiese un equilibrio coherente entre mis ingresos y la presión fiscal que soporto. Pero si tengo que pagar más por tener mejores servicios públicos, que así sea. Y si lo pienso yo con respecto a mi más que normal situación económica, más aún lo pienso con respecto a los que más tienen, que son precisamente los que se ven gravados con el Impuesto sobre el Patrimonio.

Estoy seguro de que si se hiciera un encuesta, preguntando a los que a día de hoy tienen que pagar el Impuesto sobre el Patrimonio, si están de acuerdo con que se suprima dicho tributo, sin más, el 99′9% contestaría que sí, sin hacer la más mínima reserva. Y así nos va. A ver cuándo leches empezamos a pensar en lo que la sociedad realmente necesita. Zapatero ha metido la pata, y bien hasta el fondo.

Llamadme rarito, pero si a mí se me pregunta en una encuesta si quiero que se bajen los impuestos, mi respuesta no sería un simple “sí”, sino un “bueno, depende”.

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2) Me ha llamado la atención una cosa en el “Pulsómetro” de hoy de la SER. Encuestados sobre al incremento de los precios, el 72% cree que el Gobierno no está tomando las medidas que debería para frenar la subida.

A mí ésto me hace gracia, como el tema de los impuestos. Vale, bien, 3/4 partes de los encuestados creen que el Gobierno no hace lo suficiente para evitar la subida de precios. ¿Por qué no jugamos a darle la vuelta a la pregunta?

¿Qué queremos que haga/debería hacer el Gobierno para evitar, por ejemplo, que suba el pan o la leche? No es fácil de responder, ¿verdad? Estoy seguro de que si preguntamos si se quiere que el Gobierno intervenga en el mercado, ni de lejos un 72% de los encuestados diría que sí. ¿Qué tipo de Gobierno estatal queremos desde el punto de vista del mercado? ¿Queremos intervencionismo o no? Si queremos intervencionismo (al menos es lo que refleja el resultado el Pulsómetro), ¿hasta qué punto?

¿Y si se aprobase que el litro de leche, por poner un ejemplo, no podría costar nunca más de 0,60 €? ¿Y si limitamos el precio de la barra de pan por arriba en 0,40 €? ¿O el kilo de patatas, cebollas, tomates…? ¿O el litro de aceite? ¿Seguiría habiendo un 72% que estaría a favor de tales medidas? Pues no, porque ya le empezaríamos a tocar el bolsillo a quienes se enriquecen intermediando, y el abanico de los que estarían en contra crecería. Pero si tenemos que culpar a alguien en esta materia, lo primero que se nos ocurre es señalar al Gobierno (sea del color que sea), y en este caso la cuestión no es desde luego tan sencilla. Antes deberíamos aclarar qué sistema queremos. Se nos llena la boca hablando de libre mercado, y culpamos a los de siempre en cuanto ese libre mercado actúa como no nos gusta.

Yo sí estoy a favor de un intervencionismo (y duro) en determinados sectores, y fundamentalmente contra quienes se lucran a costa de agricultores y ganaderos de un lado, y de consumidores de otro. ¿Y ese 72% del Pulsómetro? ¿Qué quieren ellos hacer?





Gracias por estar

3 12 2007

Sr. Zerolo, ni puto caso a esa banda de xenófobos fascistas que han acudido hoy a Cibeles, cuales perrillos falderos, ante la llamada de sus amos de la AVT. Más de uno le ladraba preguntándole qué hacía allí. Ni puñetero caso, de verdad. Gracias por estar donde tiene que estar.

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P.S.: Si os fijáis bien en el vídeo que hay en la web que he vinculado sobre la noticia, al final sale una mujer gritando en plan niña del exorcista el lema de la pancarta que ella misma portaba, y que reza: “Rajoy, si apollas (sic) a la Zeta, apollas (sic) a la ETA”. ¿Hace falta añadir algo más?

Pues eso. Señora, menos hacer el borrego. Aprenda, empiece por algo sencillito (los cuadernillos Rubio van de maravilla para ese nivel), consolide conocimientos básicos, empiece a leer y, dentro de unos años, cuando quizás (pura eventualidad) sepa distinguir la asonancia de la consonancia, igual deja de repetir en plena calle las consignas que otros le dictan, y es capaz Ud. solita de esbozar alguna rima o, quién sabe, hasta alguna leyenda.





Un mundo ¿feliz?

20 11 2007

 

Me cabreó profundamente ayer leer en El Mundo un artículo sobre el Dr. Kevin Warwick, especialista en robótica e implantes cibernéticos, y la posible comercialización en 2 ó 3 años de microchips localizadores para ser implantados en niños (personas, adultos del futuro).

 

Me encabroné por la forma del artículo, escrito bajo el título de “Kevin Warwick, el fabricante de microchips para localizar a niños secuetrados.”

 

Me encendí al leer que la demanda y el interés de padres por esta tecnología se ha disparado como consecuencia de la desaparición de la famosa Madeleine.

 

Me enfureció el tratamiento que se le daba al “invento”, como simple solución para resolver casos de secuestros infantiles.

 

Me tocó los cojones el párrafo del artículo que dice:

 

“No está claro, sin embargo, si el nuevo localizador será un chip subcutáneo como aquél o alguna especie de implante parcial; algo que los críos –o, llegado el caso, sus secuestradores– no puedan tirar, pero que tampoco se convierta en una condena. ‘Si fueras una chica de 16 años, no te gustaría que tus padres dispusieran de esa tecnología’, señala Warwick.”

 

Me encolerizó saber la opinión de este tipo al decir:

 

“La tecnología involucrada no es particularmente cara”, comenta, “pero se pagará por el servicio, como ahora ocurre con los móviles“. Por supuesto, se trata de un producto que “nadie quiere tener que usar nunca”, pero que muchos desearían adquirir por si sucede lo peor.

 

Y ya me terminó de indignar la conclusión del científico:

 

Lo cual nos lleva a otro de los problemas éticos o sociales que podría originar el nuevo dispositivo de localización. ¿La tecnología estará en manos de la familia, de la Policía, de una empresa? “Ésa es la gran pregunta“, admite Warwick. “Probablemente, se solucionará de distintas formas en diferentes países“.

 

Consideraciones:

 

1) La simple posibilidad de que alguien pueda decidir ponerle a su hijo un chip para localizarlo me produce náuseas.

 

2) Me dan pena esos padres que, ante el Caso Madeleine, y supuestamente para proteger a sus hijos, reaccionan demandando un producto alienante y fascistoide, que equipara a hijos, perros, gatos y coches de lujo en el afán de tenerlos localizados.

 

3) Me parece vomitivo el planteamiento de que se trata de un producto que nadie quiere tener que usar nunca, pero que todo el mundo desearía tener por si sucede lo peor. Así piensan los yankees con respecto a las armas, y así les va.

 

4) Es alucinante que el tipo este se atreva a hablar de costes en los mismos términos que ocurre con los teléfonos móviles.

 

5) Me dan arcadas al ver que el Dr. Warwick, ante la gran pregunta de quién hará uso de esa tecnología (padres, empresas privadas, Estado), conteste con un a mí no me pregunten, que eso es algo que en cada sitio se regulará de una forma (que por supuesto me importa un huevo), pero yo mientras me forro vendiendo el microchip.

 

6) Hablar de tecnología al servicio de la familia, la policía o las empresas privadas me produce escalofríos. Se prescinde directamente del servicio que debe dar al individuo, a la persona, convirtiéndosele en parte misma de esa tecnología sin contar con su voluntad.

 

7) No estoy en absoluto en contra de los avances en materia de robótica, cibernética, genética… pero sí de su uso y venta como producto que satisfaga dudosos intereses desde el punto de vista ético, a costa de la voluntad del individuo (dejo al margen el debate sobre la investigación con células madre, que nada tiene que ver con ésto que ahora comento).

 

8 ) Cada vez entiendo menos a muchos de los padres de ahora (y lo digo sin serlo). Ese afán por la asepsia, por elegir el camino más fácil, por la no educación y el ya me los tienen que educar en la escuela, por darles a niños de 6 años un teléfono móvil, por ser capaces de privarles de la mínima autonomía por el simple puede pasar. Sé que es un debate complejo y largo pero la simple idea de que unos padres sean capaces de castrar a sus hijos por la simple posibilidad de que sean secuestrados me parece abominable.

 

9) A esos padres: Cuando su hijo deje de ser un niño y se convierta en adolescente y después en adulto, ¿qué? Se comenta en el artículo la posibilidad de que esos implantes se puedan quitar con los años. Sin embargo, imagino que para eso será necesario que alguien lo quite y ahí ya entramos en un terreno en el que eliminar ese localizador no depende simplemente de la voluntad del que lo lleva.

 

10) Pienso en Aldous Huxley y me pongo a temblar…

 

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EDITO (Si no lo añado, reviento): Llamadme lo que queráis, decidme que con esta afirmación voy en contra de la libertad de elección de quienes quieran adquirirlo y blablabla, me da igual. YO PROHIBIRÍA LA COMERCIALIZACIÓN de esos microchips. Tal cual. (No sé por qué leches este párrafo se me queda centrado)