Llamada perdida

14 08 2006


Leo ayer en La Vanguardia , a la vuelta de mi periplo manchego, la noticia sobre el vuelo 179 de British Airways que salió anteayer de Londres con destino a Nueva York y que, tras dar media vuelta en pleno viaje, regresó a la capital londinense por decisión del piloto. La razón esgrimida, of course, la seguridad.

¿Y qué fue lo que, a juicio del responsable del vuelo, amenazó la seguridad del avión de tal forma que no quedó otra más que volver por donde habían venido? ¿Una maleta haciendo tic tac? ¿Un pasajero recitando cual muecín con una foto de Bin Laden en la mano? Pues no. La verdad es que fue algo bastante menos sospechoso: la llamada a un móvil.

Resulta que, de pronto, comenzó a sonar un móvil en la cabina. Pero no, no atendió nadie la llamada al grito de ‘Maruja, coño, te he dicho que no me llamases mientras me autoinmolo… nooo, nooo… al final me he puesto el traje de los viernes… el de ir a la mezquita, síii… hale, hale… aaaaaadios’. Tampoco era ningún españolito con el tono real del Koala en el móvil (que para un angloparlante debe sonar poco menos que como una llamada a la guerra santa).

Por lo visto fue precisamente ese el problema, que nadie cogió la llamada. Y puedo imaginar la razón. Pensad en todo el pasaje de un vuelo transoceánico buscando con mirada asesina al imbécil que se ha dejado el móvil encendido y que con su olvido ha jodido el sueñecito de todo quisqui. Y pensad también en l@s azafat@s barriendo la cabina con mirada igualmente inquisidora en busca del espabilado del teléfono, ya que han sido especialmente aleccionad@s para abroncar a quien cometa semejante olvido, en aras a la seguridad y blablabla. Puedo imaginar perfectamente al nota haciéndose el dormido mientras el teléfono seguía sonando dentro del habitáculo reservado para el equipaje de mano. Ya dejaría de sonar, ¿no? ¿Qué iban a hacer? ¿Amenazar con dar media vuelta si nadie dice que el móvil es suyo?

Pues efectivamente. Eso es exactamente lo que ocurrió. Debidamente avisado del incidente, el piloto advirtió por megafonía que, si el dueño de tan maléfico aparato (previamente localizado y exhibido por personal de abordo) no reconocía públicamente su derecho de propiedad, allí no iba a aterrizar en EE.UU. ni el gato.

Inteligente estrategia del piloto, claro. Imaginaos que si al dueño del móvil le dio corte inicialmente reconocer que la llamada era para él (o ella), tras semejante amenaza es más que evidente que nuestro olvidadizo protagonista se jurase a sí mismo que algo más que astillas iban a tener que meterle bajo las uñas para que dijera que esa boca era suya.

No me digáis que, además, el planteamiento del piloto no es más propio de una clase de primaria que otra cosa. ¿Recordáis esas amenazas del Profesor Bacterio de turno de ‘como el que haya escondido los borradores no diga ahora mismo que ha sido él, mañana examen sorpresa para todos’? Al margen de que estoy seguro de que absolutamente NADIE ha dejado de tener un examen por un acto de valentía y responsabilidad del así aludido (por mucho que el maestro repitiera hasta la saciedad lo de que le molestaba sobremanera que pagasen justos por pecadores), extrapolar tal planteamiento a un vuelo transoceánico está ligeramente fuera de lugar.

Me da la sensación de que más de uno y más de dos se han dejado llevar un tanto por la histeria en las islas y el EE.UU, al margen de la cuestión de si realmente la amenaza de la que se nos ha hablado estos días ha existido, o no es más que una historia montada para justificar la continuidad de determinadas políticas de seguridad (como puedes ver, Mire, me huelo lo mismo que tú en este tema). Puedo entender que, en determinadas circunstancias y tras lo sucedido el 11-S, se lleguen a tomar medidas drásticas en relación con el aerotransporte de pasajeros. Pero la historia del vuelo 179 y la llamada al móvil es surrealista, sobre todo si uno se para a pensar en los verdaderos motivos de esa llamada, que es posible que jamás lleguen a conocerse por su destinatario. De todos, el que más me gusta es el que se traduciría en un sms recibido por la persona a cuyo cargo hubiera quedado el teléfono, y en el que podría leerse algo así como:

‘T has djado la krga xplosiva n l maltro dl coxe. Ers la vrwenza d Ala. Yama cdo atrrics.’
¿Os imagináis su cara? P’abernos matao.

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3 responses

23 08 2006
mami patatil

Mentira todo.

Seguro que el piloto se dio cuenta q se había dejado los donus en casa

22 04 2008
erik

chigina peli we bueno bye

22 04 2008
carlos

si pura pendejada mamadas que se les ocuren neta quien se le ocurrio se mejante cosa

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