Un diamante es para siempre.

1 11 2006
Tras un silencio de varios días, obligado tanto por el trabajo como por la necesaria recuperación mental (y física) después de la elaboración del reportaje acerca del verdadero origen de Aznar, vuelvo por mis fueros para que no penséis que he sido secuestrado por los esbirros de Fedeguico.

Leo en El Mundo esta mañana, en un artículo acerca de las nuevas tendencias que se están imponiendo en el mercado de servicios funerarios de este país (en el que se comenta, entre otras novedades, la posibilidad de aliviar el luto con las notas del himno del club de fútbol del que el difunto era ferviente seguidor, así como la existencia de una web en la que se puede consultar el lugar donde está siendo velado el cadáver, o saber en qué cementerio se ha enterrado, si es que se ha conocido demasiado tarde la noticia de la muerte), lo siguiente:


“En cualquier caso, los vivos pueden conservar la memoria del fallecido como una auténtica joya. Eso sí, dependiendo de los quilates, el recuerdo pesará más o menos en el bolsillo y el monedero. Gracias al carbono presente en las fibras capilares es posible elaborar diamantes a partir del cabello del fallecido que, según la empresa fabricante, presentan las mismas condiciones de pureza, dureza y composición que los extraídos de una mina.”

(N. del A.: He dejado esta entrada a medio redactar y me acabo de levantar de la siesta. Debía ser la falta de sueño, pero os prometo que esta mañana los comentarios para hacerle a esta noticia me parecían mucho más graciosos que ahora que he descansado un poco. Prosigo).

El contínuo avanzar del ser humano me deja perplejo una vez más. ¿De verdad no se puede encauzar toda esta energía innovadora en otra dirección más provechosa? (Entiéndase provechosa como beneficiosa para la especie humana, no para cuatro tipos que se dediquen a lucrarse con los diamantes de marras).

Como siempre, diversas cuestiones abarrotan mi cabeza tras la lectura de tan trascendental nueva:

1) Puesto que la noticia no lo especifica, entiendo que es válido para la confección de los diamantes el pelo de cualquier parte del cuerpo. Importante es, aunque no lo parezca. No se concreta que cantidad de cabellos hacen falta para elaborar cada diamante. Si sólo fuese válido el de la cabeza y bastase con una pequeña cantidad de pelo, perfecto, igualdad de oportunidades y los alopécicos tan contentos. En cambio, si solo fuese apto el de la cabeza, y fuera precisa una gran cantidad de pelambrera, ya tendríamos la discriminación encima de la mesa. Si sirviese cualquier pelo, la cuestión de la cantidad ya no sería tan relevante, y todos podríamos considerarnos materia prima para la confección de tan curioso recuerdo de nosotros mismos.

2) Los hombres velludos, de los tipo jersey, hasta ahora socialmente rechazados en favor de adonis de esculturales torsos, serán objeto de deseo. Los hombres ya no se depilarán. Las mujeres, supongo que tampoco y, con estos mimbres, España y Portugal se convertirán en dos de los países con mayor renta per capita y, junto con Italia y Grecia, pasarán a formar parte del nuevo G-12.

3) Esta novísima aplicación capilar deberá utilizarse con suma cautela: imaginad, si no, el posible caso de la tía Gertudis, fallecida recientemente y que en vida alardeó ante propios y extraños de su maravillosa cabellera rubia natural, y ese amantísimo sobrino que fervorosamente encarga y luce a los pocos meses del deceso un par de gemelos engarzados con sendos diamantes más negros que el cerote.

3) Pensad igualmente en el completísimo sentido que alcanza ahora la siguiente expresión: “Me encantaría que te pusieras en la boda esta joya… tiene para mí un incalculable valor sentimental. Estos diamantes eran de mi abuela”. Nos ha jodido, como que esos diamantes son tu abuela. Ahora sé romántico y colócale a la novia en los lóbulos esos preciosos pendientes hechos del vello sobaquil de tu abuela. Seguro que le da el toque definitivo.

4) Finalmente, ¿¿seguría pareciéndonos tan glamouroso desayunar en Tiffany’s si los diamantes fueran de pelo de fiambre?? El Moooooooon Riveeeeeeeer… no sonaría igual, ¿verdad?


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6 responses

7 11 2006
mami patatil

Dios mio don Aüre…es usted la reencarnacion en vida de Sanchez Dragó??

Qué le hemos hecho a usted para q nos asuste con estas peroratas??

14 06 2007
Por los pelos « La Aurelíada

[…] Y todo, por esta entrada: “Un Diamante es para Siempre”. […]

14 08 2007
Anónimo

Una debe de ser recordada por lo buena fue y no por los kilates o por el dinero

5 10 2007
JAMD

El caso es que de una forma estricta un diamante NO es para siempre, tal y como se explica en esta
página web sobre el diamante

24 11 2007
siad

un diamante nunca es para para siempre se conserva por muchos años pero en el trascurso de estos puede surgir combios en este coomo la formacion de carbono dentro de el ok laster_2000hotmail.com

21 02 2010
wendy

es cierto una debe ser recordada pero cuando una es varisiosa hace todo por un diamate

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