La culpa es de Supertramp

16 06 2008

Hace tiempo que tengo ganas de subir alguna entrada para que nos explayemos (el que quiera, que se apunte) con ciertos temas de actualidad (situación económica, “huelga”, situación precongresual del PP…). La falta de tiempo me ha impedido escribir entradas en condiciones. Sin embargo, una viñeta y un artículo de opinión me van a servir para decir lo que no tengo tiempo para escribir aquí sobre la alarmante situación econoómica, y de paso abrir la veda a los comentarios.

El artículo del que os hablo se publicó ayer en El País. Es de Santos Juliá, se titula “Una crisis es una crisis, es una crisis”, y lo suscribo palabra por palabra. Copio el principio y os remito a él para leerlo íntegramente:

“En el tiempo que llevamos de legislatura no ha dejado el Gobierno de recibir bofetones, y hasta algún que otro testarazo, no de la oposición -ensimismada en su crisis de identidad-, sino de los hechos, de la realidad misma de la vida, que en ocasiones se rebela y se descontrola. Fue, primero, el caso de las sentencias sin ejecutar, que no eran cientos, ni miles, sino cientos de miles; seguimos por la pertinaz sequía que iba a dejar sin agua a todas las comarcas catalanas, incluida su capital; vinieron después los policías corruptos, capaces de aterrorizar a un municipio durante más de veinte años sin que sus sucesivos alcaldes se enterasen; perduró el escándalo de la prolongación sine die y en fase terminal del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional; en fin, y por no hacer la lista interminable, en aquel país de jauja en que ataban los perros con longaniza aparecieron unos grandes boquetes por los que se ha esfumado el superávit del que hasta ayer mismo el Gobierno se pavoneaba: no había otra potencia en el mundo tan preparada como España para hacer frente a lo que pudiera venir.

Como evidentemente ni siquiera habíamos previsto la magnitud de la crisis de todo orden, no sólo económica, que habremos de atravesar, y como este Gobierno que tenemos sólo a regañadientes parece dispuesto a dejar de cantar su letra preferida, aquella que dice: tout va très bien, madame la Marquise, no vaya a ser que se extienda el pesimismo, los ministros han decidido nombrar cualquier cosa que turbe la visión del idílico horizonte con vocablos imaginativos por ver si de esta manera transforman su naturaleza. Y así, al descomunal colapso de la justicia se llamó retraso; a las obras previstas para un trasvase de agua se llamó conducción; a la mafia policial se llamó caso aislado. Y lo que es más grande, y colmo de imaginación: al círculo vicioso formado por el aumento del paro y el hundimiento de la construcción, la subida de la inflación y la bajada del consumo, la escalada del Euríbor y la escasez de dinero, se ha llamado desaceleración acelerada.

Por más que el presidente se empeñe en no llamar a las cosas por su nombre, todo el mundo está ya al cabo de la calle acerca de lo que pasa por ser su inveterado optimismo y no es más que un ardid de mercadotecnia política. Lo grave es que también el ministro de Economía y Hacienda se deje llevar de esta moda posmoderna que consiste en creer que los hechos no existen, que sólo existen las representaciones y que, según cual sea la representación, así será el hecho. (…)”

Leer el resto del artículo.

Gráficamente la situación podría sintetizarse tan acertadamente como han hecho Ricardo y Nacho en El Mundo, en la viñeta que he visto en el blog de Pumarino.

Lo dicho, la culpa por lo visto es de Supertramp, que ya dijo hace décadas aquello de “Crisis? What crisis?” Como comentaba uno, no existe una definición técnica de crisis económicamente hablando. La hay de estanflación, recesión, etc., etc. La crisis económica es una cuestión psicológica, un estado de ánimo, y en nuestro caso hace tiempo que ha calado en la ciudadanía.


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6 responses

16 06 2008
Alejandro Pumarino

Efectivamente, y la comparación con Supertramp me parece acertadísima. Por otro lado -y teniendo en cuenta mi talante liberal- tengo que criticar la actitud del Sr. Zapatero cuando dice que “el pesimismo no ha creado un solo puesto de trabajo”. Llamar a las cosas por su nombre es la obligación de todo político con un mínimo de ética -difíciles de encontrar en cualquiera de las dos formaciones mayoritarias- y la utilización de este tipo de eufemismos me traslada la sensación de considerar al pueblo “menor de edad”, y precisar la tutela de este tipo de gente, por encima del bien y del mal.
No veáis en estas palabras una crítica al PSOE; en caso de que el gobernante hubiese sido del PP -y concretamente uno prepotente, de bigote- las cosas hubiesen sido iguales o peores.
Desgraciadamente son nuestros bolsillos quienes pagarán la crisis. Aquí en Gijón se resienten los “chigres” de barrio, que viven de sus parroquianos; los restaurantes de lujo siguen teniendo el mismo tipo y número de clientela; se conoce que les afecta menos.
Un saludo al blog.

17 06 2008
Asturcantino

Estoy bastante de acuerdo con la apreciación que hacéis al respecto de la desfachatez de nuestros políticos al pretender enmascarar la realidad, como si fuéramos todos niños de teta incapaces de pensar por nosotros mismos.
No obstante, pienso que gran parte del electorado no entendería la mayor parte de las cosas ni en el caso de que se las contaran tal como son.
Soy consciente de que mi pensamiento es impopular, pero como no tengo que complacer a nadie, os diré que cada vez soy más partidario de un censo electoral de personas que hayan acreditado unos conocimientos mínimos.
Encuentro que va en detrimento del desarrollo de un país presumir que todo el mundo está en condiciones de dilucidar lo que más nos conviene a todos.
¿Dejaríais vuestro futuro en manos de un adolescente politoxicómano cuyo único interés en la vida es comprarse un “pepino de buga” y ponerle un “loro que te pete los oídos”?¿No estaría mejor a cargo de un licenciado en economía y derecho? ¿Por qué ha de ser igualmente válido el voto de uno y otro? Insisto, sé que suena fatal, pero mi propuesta es cambiar democracia por intelectocracia.
En nuestra sociedad no se valoran suficientemente la educación y el conocimiento. Desde las clases dirigentes se promueve la imbecilidad del pueblo mediante el “panem et circus”, que tan buenos resultados a dado a través de la Historia.
La solución es impulsar y universalizar la educación para que todos estemos en disposición de entender, reflexionar y decidir lo que nos conviene. Hasta entonces, selectividad.

17 06 2008
Aurë

El problema, Astur (y es pasar por la cuestión muy muy por encima) es, ¿quién decide cuáles son los requisitos para estar y, sobre todo, por quién, cómo y cuándo se decidiría el fin de esa ‘selectividad’?

17 06 2008
Alejandro Pumarino

Mi buen amigo Moba planteaba algo parecido con la pena de muerte: Yo soy partidario… si elaboro la lista personalmente; en caso contrario ¿quién se arriesga?. En el tema que nos toca, yo también pienso que mi voto no vale lo mismo que el del “Jaja” (famoso trilero por estos pagos), pero es imposible determinar quien puede tener la potestad de asignar un valor a cada sufragio. Teóricamente está muy bien, pero es una utopía, absolutamente imposible de llevar a la práctica. La democracia (aunque sea “procedimental” como la calificaba el Sr. Bueno) actual es el menos malo de los sistemas; costó muchos siglos y muchas vidas y es un patrimonio que todos estamos obligados a defender.

25 06 2008
EDU

Sr. Pumarino: no pasa nada por criticar al psoe, si así fuera ya me habrían expulsado de estos páramos hace tiempo.
Asturcantino: eso que propones me recuerda la República platónica en la que un grupo de “sabios y expertos” dirigen la vida “democrática” del resto de la sociedad.
Nos gusta que tod@s colaboren en el mantenimiento económico del opulento estado del bienestar sin embargo ponemos peros a la hora de que tod@s intervengan en la elección de las estrategias a seguir…
Mientras se siga considerando que la democracia es pasar cada cuatro años y depositar un papel, a menudo no reciclado, eligiendo a unos sujetos que nos deben representar y tomar por nosotros las decisiones que nos afectan directa y gravemente lo siento mucho pero no puedo sentirme cómplice de este sistema y mucho menos de sus consecuencias.
Después de estas palabras tendré que asistir de nuevo a que se me defina como utópico, de que no existen salidas pragmáticas a este tipo de sociedad e incluso que se me tache de subversivo y antes de de que esto ocurra, y de paso ahorraros un mal trago, contesto que SÍ, que todas estas afirmaciones son ciertas pero que considero utópico como un halago y no un insulto, que las salidas pragmáticas sólo han traido la traición a valores universales a lo largo de la Historia y que entiendo la subversión como el cuestionamiento de un orden establecido caduco, no un kale borroka encapuchado quemando un cajero.

25 06 2008
Asturcantino

Edu, planteo mi propuesta como algo transitorio hasta el momento en que todo el mundo esté capacitado para asumir con responsabilidad el ejercicio de elección de nuestros dirigentes.
Como dice Pumarino, es una utopía y yo tampoco lo considero negativamente.

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