De leyenda

6 07 2008

Hoy hemos asistido a uno de los espectáculos deportivos más descomunales que haya visto. Durante cinco horas el mejor tenista de la historia y una máquina física y mental han jugado el mejor duelo de tenis que recuerdo. Dos portentos, dos señores creando con cada raquetazo un mito. Como toda batalla legendaria, sólo podía quedar uno. Y así ha sido.

Gloria para el campeón, para nuestro Rafa. Sin embargo, el que ha perdido es un deportista tan soberbio, un caballero tan grande y un tipo tan educado y humilde que no puedo evitar centrar en él esta entrada, con la que para mí tengo como la mejor imagen del partido: El cinco veces ganador destronado, agarrado a un segundo premio que se resiste a reconocer como suyo, y mirando al nuevo campeón recoger quizás en ese momento la copa, verdadero centro de la foto aunque esté fuera de plano (Foto: Reuters).

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