La solución a la crisis (by Andrés Morales)

25 09 2008

¡¡Paren las rotativas!!

¡¡La crisis tiene solución!! ¡Y la desaceleración pronunciada también!

¿Pero qué Stiglitz ni propuesta de Bush ni gaitas micro o macro? La respuesta es mucho más sencilla que todo eso.

¿Que no? Preguntad a Andrés Morales.

¿Que quién es Andrés Morales, decís? Igual le conocéis más por su nombre artístico: Andy. Sí hombre, el de Andy y Lucas.

Según uno de los blogs de El Mundo, tras una entrevista, y fuera de micros, una redactora se puso a departir relajadamente con ambos y claro, cómo no iba a salir el tema de la crisis y la falta de liquidez.

“Fue entonces cuando Andy (…) se puso muy serio y se dirigió a la entrevistadora: ‘Oye, tú que tienes estudios… (…) ¿Qué pasa, que no puede fabricar el país más dinero o cómo va esto?'”

Acabáaaaaaaaramos. ¿No tenemos una estupenda Fábrica Nacional de Moneda y Timbre? Pues coño, menos fabricar timbres pa las bicis y las casas y más producir monedas. ¡Billetes a cholón!

Si es que cuando el árbol no te deja ver el bosque…

Gracias mamipatatil por el enlace.

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La culpa es de Supertramp

16 06 2008

Hace tiempo que tengo ganas de subir alguna entrada para que nos explayemos (el que quiera, que se apunte) con ciertos temas de actualidad (situación económica, “huelga”, situación precongresual del PP…). La falta de tiempo me ha impedido escribir entradas en condiciones. Sin embargo, una viñeta y un artículo de opinión me van a servir para decir lo que no tengo tiempo para escribir aquí sobre la alarmante situación econoómica, y de paso abrir la veda a los comentarios.

El artículo del que os hablo se publicó ayer en El País. Es de Santos Juliá, se titula “Una crisis es una crisis, es una crisis”, y lo suscribo palabra por palabra. Copio el principio y os remito a él para leerlo íntegramente:

“En el tiempo que llevamos de legislatura no ha dejado el Gobierno de recibir bofetones, y hasta algún que otro testarazo, no de la oposición -ensimismada en su crisis de identidad-, sino de los hechos, de la realidad misma de la vida, que en ocasiones se rebela y se descontrola. Fue, primero, el caso de las sentencias sin ejecutar, que no eran cientos, ni miles, sino cientos de miles; seguimos por la pertinaz sequía que iba a dejar sin agua a todas las comarcas catalanas, incluida su capital; vinieron después los policías corruptos, capaces de aterrorizar a un municipio durante más de veinte años sin que sus sucesivos alcaldes se enterasen; perduró el escándalo de la prolongación sine die y en fase terminal del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional; en fin, y por no hacer la lista interminable, en aquel país de jauja en que ataban los perros con longaniza aparecieron unos grandes boquetes por los que se ha esfumado el superávit del que hasta ayer mismo el Gobierno se pavoneaba: no había otra potencia en el mundo tan preparada como España para hacer frente a lo que pudiera venir.

Como evidentemente ni siquiera habíamos previsto la magnitud de la crisis de todo orden, no sólo económica, que habremos de atravesar, y como este Gobierno que tenemos sólo a regañadientes parece dispuesto a dejar de cantar su letra preferida, aquella que dice: tout va très bien, madame la Marquise, no vaya a ser que se extienda el pesimismo, los ministros han decidido nombrar cualquier cosa que turbe la visión del idílico horizonte con vocablos imaginativos por ver si de esta manera transforman su naturaleza. Y así, al descomunal colapso de la justicia se llamó retraso; a las obras previstas para un trasvase de agua se llamó conducción; a la mafia policial se llamó caso aislado. Y lo que es más grande, y colmo de imaginación: al círculo vicioso formado por el aumento del paro y el hundimiento de la construcción, la subida de la inflación y la bajada del consumo, la escalada del Euríbor y la escasez de dinero, se ha llamado desaceleración acelerada.

Por más que el presidente se empeñe en no llamar a las cosas por su nombre, todo el mundo está ya al cabo de la calle acerca de lo que pasa por ser su inveterado optimismo y no es más que un ardid de mercadotecnia política. Lo grave es que también el ministro de Economía y Hacienda se deje llevar de esta moda posmoderna que consiste en creer que los hechos no existen, que sólo existen las representaciones y que, según cual sea la representación, así será el hecho. (…)”

Leer el resto del artículo.

Gráficamente la situación podría sintetizarse tan acertadamente como han hecho Ricardo y Nacho en El Mundo, en la viñeta que he visto en el blog de Pumarino.

Lo dicho, la culpa por lo visto es de Supertramp, que ya dijo hace décadas aquello de “Crisis? What crisis?” Como comentaba uno, no existe una definición técnica de crisis económicamente hablando. La hay de estanflación, recesión, etc., etc. La crisis económica es una cuestión psicológica, un estado de ánimo, y en nuestro caso hace tiempo que ha calado en la ciudadanía.





Crisis? What Crisis?

12 05 2008

Me ha llegado por mail un divertidísimo vídeo de un sketch de los cómicos ingleses especializados en sátira política John Bird y John Fortune (conocidos también como The Long Johns), en el que un periodista y un sesudo analista explican y diseccionan las claves de la crisis provocada por las hipotecas subprime. 100% humor británico del bueno. Me he reído un huevo y parte del otro. Ah, está en VOS en español, así que no hay problemas para entenderlo.

Estos dos estudiaron en el King’s College y luego en Cambridge. Rowan Atkinson en Oxford. Tres de los cuatro Monty Python ingleses, en Cambridge (Chapman, Idle y Cleese). El otro (Palin), en Oxford. Hasta Hugh Laurie (que por cierto intervino con Rowan Atkinson en The Black Adder) y el mismísimo Richard Ayoade, estudiaron en Cambridge. Luego hablan de las excelencias del inteligente humor inglés. Nos ha jodido. Buscas a la mitad de los principales cómicos británicos que han triunfado allende sus fronteras, y te encuentras con unos currículos académicos del copón. Igualito que lo que arrasa en los audímetros por acá…