4 años más

9 03 2008
116266119_fa9b398cf0.jpg
Soy inmensamente feliz.
Anuncios




El segundo debate (y las percepciones)

4 03 2008

Hoy no voy a a intentar desgranar el debate tanto como hice (o lo intenté) la semana pasada. Primero, porque sinceramente no me apetece mucho. Y segundo, porque hay otras cosas que me han llamado más la atención que el propio contenido del mismo. La impresión que fui teniendo a medida que se desarrollaba el debate ha resultado bastante diferente a lo que me he encontrado hoy en los medios de comunicación y las encuestas. Sinceramente, a mí no me dio la impresión de que Zapatero ganase de calle, ni tampoco con claridad. Más bien me pareció que la cosa acabó ligeramente decantada en favor del Presidente, con momentos en que Rajoy le puso totalmente contra las cuerdas.

Si nos atenemos a lo que se esperaba del debate (mayor contenido en propuestas que el del lunes pasado), ahí sí que vi a un Zapatero mucho más preparado que a Rajoy. En este punto le dio sopas con ondas en todos los bloques temáticos. Si, por contra, nos quedamos en la cuestión formal, mi impresión es que Rajoy le ganó la mano a Zapatero. ¿Por qué? Sencillo. A Zapatero le tocaba esta vez abrir todas las intervenciones temáticas y por esa razón debería haber llevado la iniciativa. Y no fue así. Salvo una primera intervención en que manifestó que en el debate anterior había dado cuentas de su gestión, y en el de anoche iba a hablar de propuestas, la verdad es que en cuanto Rajoy pudo llevó el encuentro a su terreno. Y le bastó bien poco. Un par de intervenciones y vuelta al pasado, a los últimos 4 años, a la inmigración, a ETA y a lo de siempre. Zapatero puso encima de la mesa propuestas sí, pero de forma un tanto caótica, no porque llevase el peso del debate. El candidado el PSOE respondía a las acusaciones de Rajoy, y de paso hablaba de propuestas, no al revés.

En líneas generales me dio la impresión de que Rajoy hizo mejor los deberes tras el anterior debate que Zapatero. Hubo más golpes de efecto, y me pareció que Rajoy los tenía mejor preparados. Ejemplos: sabía que Zapatero le iba a echar en cara las declaraciones de Elorriaga en el Financial Times, y le soltó un sopapo bien gordo leyendo el editorial del día de ese diario sobre la situación económica del país. Anduvo muy fino y rápido también cuando, tras afirmar el Presidente que iba a crear un observatorio en relación con los precios, le recordó inmediatamente que ya existe uno en el Ministerio de Agricultura. Fueron dos mandobles de envergadura.

Por su parte, Zapatero golpeó bien utilizando los datos del Informe de la ONU sobre desarrollo, en relación con la posición que ocupaba España tras los Gobiernos de González, la que ocupó tras los de Aznar, y en la que se encuentra ahora. Como efecto, probablemente con esa sola mención igualó los dos antedichos argumentos de Rajoy.

¿Por qué digo entonces que no me pareció que Zapatero brillase tanto? Sencillo también: cometió el colosal (e imperdonable) error de utilizar el número de asesinados por ETA durante los Gobiernos de Aznar cuando se vio algo acorralado por su oponente. Si utilizar el terrorismo con fines partidistas es algo que siempre he destestado del PP, con la misma razón lo detesté ayer de Zapatero. En mi cabeza sonó como cuando estás escuchando un vinilo en el tocadiscos y la aguja se lleva un golpe brusco que raya el disco, y salta sin volver a cazar un surco. Solo por ese detalle me resulta imposible afirmar que Zapatero ganó el debate. Me da igual que barriese en cuanto a las propuestas. Con ese comentario descendió al fango de lo indigno y echó por la borda todo lo que había podido obtener en su favor.

¿Sacó provecho Rajoy en el cómputo general? No para mí, por su propia torpeza. Y no lo hizo por tres grandes razones. Una, porque salvo en un caso, no habló de propuesta alguna de futuro. Su discurso no fue sino la confirmación de lo dicho por Elorriaga al Financial Times. Dos, entró al trapo con el tema de Irak y salió trasquilado. Parece mentira que crea que puede salir airoso en ese tema. Tuvo la desfachatez de decir que la guerra de Irak contó con el respaldo de la ONU y trató en vano de hacer ver que Zapatero apoyó la invasión armada de ese país. La ciudadanía sabe perfectamente cuál fue la postura de Zapatero con respecto a Irak, y la alusión al voto español a cierta Resolución de la ONU no hizo sino mostrarle más desesperado y ridículo aún. El tema de Irak lo tiene perdido de antemano y entrar en él a estas alturas intentando que la gente se replanteee unas conclusiones que hace tiempo sacó bien en claro, no hace más que dejarle en un mayor ridículo. Y tres, decir a estas alturas que las elecciones de 2004 las ganó el PSOE por Irak y por el11-M es decirle a la cara a la gente que te está viendo, y que votó al PSOE (es decir, a aquellos a los que supuestamente te quieres ganar), que son tontos y su voto fue manipulado.

Y luego está el temita de la famosa primera pregunta (12/05/04) que Rajoy formuló a Zapatero tras ser éste nombrado Presidente: Señor Rodríguez Zapatero, ¿cómo valora Ud. los primeros días de su Gobierno? En una inútil batalla para ganar credibilidad (o más bien, para quitársela al adversario), lo cierto es que ambos dedicaron unas cuatro intervenciones a una cuestión que me importa un rábano (como a casi todo el mundo, imagino). Fue bochornoso que en medio de argumentaciones sobre materias que no tenían nada que ver, de pronto volviesen ambos a ese tema. E igualmente lamentable me pareció que Zapatero dedicase, en la última intervención en el bloque de economía (1 minuto para conclusiones), casi 40 segundos a la pregunta de marras. Si tienes al líder de la oposición diciéndote hasta la saciedad lo poco que te importa la economía de los españoles, ¿por qué narices dedicas casi todas tus conclusiones en ese bloque a hablar de una imbecilidad tan grande?

Si mis sensaciones con el debate fueron esas, ¿cómo puedo explicarme entonces que las encuestas den como claro ganador a Zapatero? Debí sacar conclusiones erróneas probablemente. Pero también hay un factor muy curioso en cuanto a la percepción de la gente con respecto a este tipo de debates. Dicen los entendidos que en los debates para la Presidencia suele ganar quien dé mayor senación de “presidencialidad”. No sé si lo voy a poder explicar. Quien dé una imagen de aspirante (siendo como son los dos candidatos de cara al debate) tiene muy pocas papeletas para ganar de cara a la opinión pública. Y eso es lo que ha hecho Rajoy en los dos debates. Se ha limitado a atacar, a hacer oposición al Presidente, sin explicar ni una sola propuesta, esto es, en ningún momento el espectador ha podido identificar al Rajoy del debate con un Rajoy presidente. Es algo parecido a lo que ocurrió (según dicen) entre Sarkozy y Ségolène. Ésta atacó, atacó y atacó. Sarko se defendió desde la calma y la seguridad en sí mismo. Ségolène siempre dio una imagen de oposición, y Sarkozy ejerció de Presidente. Eso significa (como muy bien ha dicho Juan Cruz) que para que Rajoy pudiera haber ganado un debate, debería haber hecho el triple de méritos que Zapatero, y además enfocarlo de otra forma. Y, como mucho, ha hecho lo mismo, o un poco más en determinados momentos. Nunca lo suficiente como para dejar de parecer lo que es: el líder de la oposición. Un simple aspirante, y ni un solo ápice de “presidencialidad”.

Y eso, aunque la niña esté en su cabeza permanentemente.





Tengo una pregunta para Ud., Sr. Rajoy

28 02 2008

Me ha encantado la idea en torno a la cual se ha redactado este artículo por la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) en El Plural:

Señor Rajoy, ¿y si la niña de su cuentecito fuese lesbiana?

(¿Y quisiera casarse, adoptar…?)

EDITO: Ya hay un blog dedicado a la desesperada búsqueda de “La Niña de Rajoy”. Con mail para enviar cualquier pista sobre su paradero y todo. Entre los que envíen información útil se sorteará esta estupenda camiseta.

Por favor, no os perdáis la edición del vídeo del cuento de Rajoy que he sacado de ese blog. Os lo dejo aquí. Casi me da algo de la risa…





Vota con todas tus fuerzas

26 02 2008

Al margen de que la campaña de publicidad estática del PSOE para estas elecciones me parece realmente de lo mejor que se haya hecho en este país (las imágenes de ZP en los mítines rebosan naturalidad, sin esas caras de foto tan típicas, y el diseño me parece precioso), y que el lema de “Vota con todas tus fuerzas” me encanta, gracias a Glen he sabido del que para mí tengo como el más elegante anuncio electoral que he visto nunca. Independientemente de que sea de un partido o de otro, como dice Glen es un anuncio “señorial, porque hay que ser muy señor para hacer un anuncio así”. Completamente de acuerdo. Lo que cuenta es que votes, y si lo haces al PSOE, pues mejor.





La niña del futuro

26 02 2008

Voy a ser original: hablemos del debate de anoche. Como debate entre los dos candidatos principales a la Presidencia del Gobierno de un país, el de ayer merecería poco más que un par de comentarios. Fue desilusionante contemplar cómo en hora y media no se oyó una sola propuesta programática. Ni una sola idea concreta de proyecto. Ni una medida específica. Fue un solar.

Como debate entre dos candidatos en un país en el que hacía 15 años que no se celebraba uno, da para algo más. Eran tantas las ganas de que se celebrase que ya han corrido ríos de tinta y ondas herzianas. Y lo que te rondaré morena. Si tengo que quedarme con una primera impresión general, probablemente en conjunto Zapatero salió airoso de la contienda, pero por los pelos. Durante casi la primera mitad del debate, sinceramente vi mejor a Rajoy. La razón claramente la encuentro en el formato. En este primer debate Rajoy abrió todos y cada uno de los bloques temáticos, lo que le permitió llevar la iniciativa y centrar los monólogos en el terreno que más le interesaba. Probablemente el lunes que viene cambien las tornas. Ello no obstante, en la primera intervención de cada uno, previa al fuego cruzado y mirando a cámara, Rajoy dejó bastante que desear. No da bien cuando habla directamenente a la cámara y sus ojos no pararon de desviarse del objetivo, dando la impresión de buscar más allá del piloto rojo un no se sabe qué.

En el apartado económico se pudo ver claramente que ninguno de los dos candidatos domina la materia. Rajoy estuvo más certero utilizando los datos microeconómicos, y su comienzo con la batería de datos relativos a los precios de productos básicos llegó más, y obligó a Zapatero a intentar contrarrestarlos con datos macro, más abstractos para los ciudadanos. Se vio a un Presidente incómodo, al que le costó entrar en calor, y Rajoy tenía muy fácil las réplicas, echando en cara al Presidente que se refugiase en los datos macroeconómicos frente a los problemas económicos más cercanos a la ciudadanía. Sin embargo, Zapatero dio alguna muestra de recuperación cuando sacó a relucir la permisividad del Gobierno del PP para con el redondeo al alza a la entrada del euro.

En el siguiente bloque, dedicado a la inmigración política social, esperaba bastante más de Zapatero. En su ámbito estrella de la legislatura le vi poco fino, quizás lastrado por el hecho de que Rajoy abría cada una de sus intervenciones con el tema de la inmigración. El Presidente trató de contraatacar con la batería de medidas legales aprobadas durante su gestión en materia de dependencia, matrimonios entre homosexuales o igualdad pero lo hizo sin la contundencia que esperaba. Eso sí, en el tema de las regularizaciones realizadas por el PP (con bonobús) dio la sensación de que nuevamente se zafaba y no salía especialmente dañado. Rajoy únicamente salió del discurso de la inmigración para hacer referencia a los datos del informe PISA, y eché en falta mayor referencia por parte de ambos a la sanidad (la obviaron escandalosamente), que se supone debe ser uno de los pilares de toda política social de un Gobierno.

En ese momento hacía ganador a Rajoy a los puntos. Había golpeado fuerte en el aspecto económico y había llevado la cuestión social al terreno de la inmigración, impidiendo que el discurso de ZP quedase tan lucido como debiera. Y tocaba como siguiente bloque temático el de la seguridad (léase terrorismo), en el que suponía a un Rajoy incisivo y locuaz. Así empezó. Tuvo uno de sus momentos más brillantes cuando le espetó al Presidente con qué Zapatero debían quedarse los ciudadanos, si con el que hace tres años decía que el PCTV era legal, o con el que ahora dice que no; con el ZP que decía hace un año que ANV era legal o con el que ahora dice que no; con el ZP que dijo tras el atentado de la T4 que no iba a volver a hablar con Batasuna, o con el que reconoció en El Mundo que sí lo había hecho. Sin embargo, llegó el momento en que Rajoy hizo alusión a que cuando el PP salió del Gobierno ETA estaba prácticamente derrotada, y Zapatero recogió ese guante para dar una primera estocada: si ETA estaba tan derrotada, ¿cómo se explica que el Gobierno del PP culpase a ETA del mayor atentado terrorista de la historia de Europa? El golpe pilló a Rajoy a contrapie, y no levantó el vuelo. A partir de ahí su discurso devino agresivo y hasta nervioso.

Siguió transcurriendo el debate y ambos fueron liberándose del corsé. Rajoy estuvo muy fino recitando el Pacto del Tinell (lo tenía fácil en ese punto), y Zapatero mostró una gran contundencia dejando en evidencia a Rajoy en relación con el trasvase del Ebro. Diría que ahí se lo comió con patatas. El nerviosismo de Rajoy fue en aumento, y más que creció cuando ZP, frente al ataque de aquel en política exterior, replicó con firmeza utilizando la defensa de Aznar que hizo en la Cumbre de Santiago de Chile frente a los exabruptos de Hugo Chávez.

Y en éstas estábamos cuando Rajoy cometió su gran error en el debate (no contrarrestado de forma muy certera por el Presidente, todo sea dicho, si bien es posible que optase por que las propias palabras de Rajoy fueran más que suficientes para dejarlo en evidencia): la supuesta agresión de Zapatero a las víctimas del terrorismo. Cuando ZP le acorraló (brillantemente por cierto) con la idea de que no podría ser Presidente del Gobierno quien había despreciado a cierto sector de la cultura (llamó “untados” a los artistas que apoyaron abiertamente a Zapatero), Rajoy solo supo reaccionar con la monserga del ataque a las víctimas por parte del Gobierno. Ahí el Rajoy moderado se cayó con todo el equipo, dando paso al argumento estrella del sector más reaccionario del su partido. Si buscaba captar voto de centro, desde luego pudo perder un buen puñado de adeptos, a costa de ganar algunas palmaditas en la espalda de los fieles acólitos de la AVT tras el debate.

Y llegó el momento de las conclusiones. Es curioso cómo el Rajoy directo y seguro puede dar paso a otro de gesto forzado y perdido en cuanto mira directamente a cámara. Cuando no tiene un interlocutor físicamente definido delante, se pierde de forma escandalosa. El discursito de la niña del futuro me sonó lamentable. Más bien parecía una redacción escolar que el producto del trabajo de sesudos analistas. La referencia a una niña que habría de nacer en una familia de padres con trabajo, que habría de convertirse en una mujer madura y responsable, orgullosa de ser española fue alucinante. Rajoy transmutó en una especie de Gloria Fuertes que hubiera perdido la rima, y en dicha metamorfosis perdió también una oportunidad única de esbozar, al menos, las líneas generales de su proyecto político para los próximos cuatro años. Frente a ello, Zapatero sí supo seducir a la cámara, de la que no desvió la mirada más que en una ocasión, y se mostró infinitamente más seguro y claro.

Si de algo pecó el Presidente fue de aludir de forma bastante reiterada al pasado, si bien no deja de ser cierto que me hace gracia que Rajoy se llevase tanto las manos a la cabeza ante dichas alusiones, cuando precisamente formó parte de todos aquellos Gobiernos del PP, como Ministro y Vicepresidente. Si Rajoy fuese una cara nueva del partido, ese recurso de Zapatero se habría vuelto en su contra de forma contundente y probablemente irreparable. Siendo como es Rajoy parte de aquel pasado (por más que lo niegue), esas referencias a los Gobiernos del PP, si bien fueron excesivas cuantitativamente, no son ni mucho menos gratuitas.

El lunes que viene más, y esta vez con Zapatero llevando la inciativa al abrir los bloques temáticos. Supongo una mayor agresividad por parte del Presidente, y habrá que ver qué tal se maneja Rajoy en sus intervenciones cuando éstas sean contracorriente. Espero sinceramente que ambos candidatos hayan tomado buena nota de su principal error en el debate de ayer, y asistamos a una verdadera puesta de manifiesto de propuestas de aplicación futura, y no solo se hable de las niñas del futuro.





Ellos irán a votar

21 02 2008
Visto en el blog de Evaristo (cada día es más grande), y sacado de Pezones Blancos.




La economía de Pizarro

21 02 2008

Leído en El País:

La eléctrica española Endesa ha declarado esta mañana a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que pagó indemnizaciones por importe de 22,131 millones de euros a administradores y directivos de la sociedad en 2007. Esas indemnizaciones responden al relevo en la cúpula de la eléctrica tras la oferta pública de adquisición (OPA) lanzada por Acciona y Enel.

El ex presidente de Endesa, Manuel Pizarro, actual número dos de Mariano Rajoy en la lista del Partido Popular por Madrid, fue el único miembro el consejo con funciones ejecutivas que cesó tras la OPA y es el principal beneficiario de esas indemnizaciones, pero también ha habido relevos de personal clave en la alta dirección que han dado lugar al cobro de indemnizaciones. La eléctrica no desglosa qué parte de la indemnización corresponde a cada directivo ni cuál es el número de directivos beneficiarios.

En Endesa, las cláusulas de blindaje de sus directivos diferencian dos conceptos: una indemnización por extinción del contrato y otra por no trabajar para la competencia al dejar la compañía. Por extinción, las cláusulas de blindaje contemplan una indemnización de tres veces la retribución anual tanto en caso de mutuo acuerdo como de “desistimiento de la sociedad”, léase despido. Además de las tres anualidades por extinción, el directivo tendrá derecho a cobrar una cantidad equivalente a una retribución fija anual como compensación por un pacto de no competencia por dos años.

El último año del que se conoce el sueldo de Pizarro es 2006. En ese ejercicio recibió 1,3 millones de retribución fija, 1,68 millones de paga variable y otros 670.000 euros en dietas, aportaciones a fondos de pensiones, primas de seguros y otras retribuciones menores. En total, 3,65 millones. Endesa no ha hecho público el importe de la indemnización que ha cobrado Pizarro por su cese pero con ese sueldo de referencia tendría derecho a cobrar por su salida una indemnización que puede estimarse entre los 9 y 12 millones de euros, según los conceptos que se tomen en el cálculo.”

Transcribo esta noticia sobre todo al hilo de un artículo de opinión que escribió Joaquín Estefanía en el suplemento Domingo del mismo periódico (20/01/08), titulado “Zares Económicos”, y que me pareció en su momento muy interesante, y ahora viene que ni pintado:

“Hagamos un ejercicio de ucronía y supongamos dos hechos que han de demostrarse ciertos: que el PP gana las elecciones y que Rajoy nombra vicepresidente económico a quien hizo la campaña en esa área: el empresario Manuel Pizarro. Habría entonces que subrayar algunas diferencias sociológicas entre la personalidad de Pizarro y la de sus antecesores en el cargo desde que empezó la transición.

Ninguno de los responsables económicos desde Adolfo Suárez hasta hoy han provenido de la cúpula de la empresa privada. Unos eran altos funcionarios de la Administración (Fuentes Quintana, Solbes), y otros, militantes del partido que llegaba al poder, muy cercanos a su líder (Abril Martorell, Boyer, Solchaga). Sólo Rato había tenido alguna experiencia en la empresa privada familiar, pero si llegó al Gobierno fue por su activismo partidista. La mayoría, sólo cuando dio por finalizada su experiencia política, se fue a la empresa privada a ganar dinero.

Pizarro ha hecho el camino opuesto. Terminó pronto su vida como abogado del Estado y marchó al sector privado, donde ha ganado prestigio como gestor eficiente, y mucho dinero. Pero su desarrollo empresarial ha estado casi siempre trufado de vinculaciones con la vida política. Como presidente de una caja de ahorros (Ibercaja), su nombramiento dependió del visto bueno de las autoridades autonómicas aragonesas; fue presidente de una Endesa privatizada en su totalidad por el PP, sustituyendo a un militante de esa formación (Martín Villa) y también por su cercanía al partido que gobernaba. Y acababa de ser elegido consejero de Telefónica, en una especie de sorprendente cuota partidaria: por el PSOE, un amigo del presidente de Gobierno, Javier de Paz; por el PP, Manuel Pizarro, que tanto influyó (por su cercanía a Aznar y Rato) en el nombramiento de los presidentes de las empresas públicas privatizadas por el PP. Entre ellos, el del propio César Alierta, presidente de Telefónica (y antes, de Tabacalera). La privatización del sector público dio lugar a un sector privado gubernamental, con presidentes muy cercanos al PP: Villalonga, Alierta, González, Blesa, Cortina, Fernández Norniella, etcétera.

Si en el futuro tuviera Pizarro presencia en el Consejo de Ministros, habría de hilar muy fino cuando en el mismo se traten asuntos relacionados con el sector energético, telecomunicaciones o incluso el financiero, al existir una ley de regulación de los conflictos de intereses de los miembros del Gobierno que implica su abstención. Pero, sobre todo, habría una incompatibilidad política explícita si el PP tiene necesidad de pactar con los nacionalistas catalanes. Después del papel de Pizarro en la OPA de Endesa (jaleado por Esperanza Aguirre) buscando una empresa alemana para sustituir a la catalana Gas Natural como posible compradora, su presencia en el Gabinete de Rajoy parecería tan disuasiva como el recurso del PP sobre el Estatuto ante el Constitucional.”