Abajo España

10 08 2008

Como os podéis imaginar, ya estoy de vacaciones, disfrutando del dolce far niente y con los preparativos del viaje (ya os contaré antes de irme). Y entre una cosa y la otra, y pese a la jodienda del horario, veo algo de los JJOO. A la espera de que llegue lo bueno de verdad (las finales gordas de natación, las de gimnasia deportiva, el atletismo y el baloncesto), a día de hoy ya llevamos dos medallas. La última (bronce) ha llegado hace escasas horas y ha habido algo que me ha hecho gracia y me ha servido de excusa para sentarme y dar señales de vida en el blog.

El tirador que ha ganado la medalla, como todos sabréis ya por las noticias, se llama José Luis Abajo, “Pirri”. Los diseñadores de la equipación nacional de esgrima han tenido muy poca vista, teniendo en cuenta el apellido del madrileño. Está bien eso de que un deportista olímpico hunda en su retaguardia al mismo país cuyo himno pretende hacer sonar en la ceremonia de entrega de medallas, para gloria de sus paisanos… 😉

Claro que, bien pensado… Peor sería que se llamase José Luis Arriba, ¿no?

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De leyenda

6 07 2008

Hoy hemos asistido a uno de los espectáculos deportivos más descomunales que haya visto. Durante cinco horas el mejor tenista de la historia y una máquina física y mental han jugado el mejor duelo de tenis que recuerdo. Dos portentos, dos señores creando con cada raquetazo un mito. Como toda batalla legendaria, sólo podía quedar uno. Y así ha sido.

Gloria para el campeón, para nuestro Rafa. Sin embargo, el que ha perdido es un deportista tan soberbio, un caballero tan grande y un tipo tan educado y humilde que no puedo evitar centrar en él esta entrada, con la que para mí tengo como la mejor imagen del partido: El cinco veces ganador destronado, agarrado a un segundo premio que se resiste a reconocer como suyo, y mirando al nuevo campeón recoger quizás en ese momento la copa, verdadero centro de la foto aunque esté fuera de plano (Foto: Reuters).





Güi ar de champions, ¡¡copón!!

29 06 2008

¿Podríamos?

¿Podemos?

Podemos.

¡PUDIMOS!





A disfrutar (o-é)

27 06 2008

Disfrutemos del momento, del ahora.

Una exhibición.

Tres cumbres.

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Y el domingo, a por los teutones.





La culpa es de Supertramp

16 06 2008

Hace tiempo que tengo ganas de subir alguna entrada para que nos explayemos (el que quiera, que se apunte) con ciertos temas de actualidad (situación económica, “huelga”, situación precongresual del PP…). La falta de tiempo me ha impedido escribir entradas en condiciones. Sin embargo, una viñeta y un artículo de opinión me van a servir para decir lo que no tengo tiempo para escribir aquí sobre la alarmante situación econoómica, y de paso abrir la veda a los comentarios.

El artículo del que os hablo se publicó ayer en El País. Es de Santos Juliá, se titula “Una crisis es una crisis, es una crisis”, y lo suscribo palabra por palabra. Copio el principio y os remito a él para leerlo íntegramente:

“En el tiempo que llevamos de legislatura no ha dejado el Gobierno de recibir bofetones, y hasta algún que otro testarazo, no de la oposición -ensimismada en su crisis de identidad-, sino de los hechos, de la realidad misma de la vida, que en ocasiones se rebela y se descontrola. Fue, primero, el caso de las sentencias sin ejecutar, que no eran cientos, ni miles, sino cientos de miles; seguimos por la pertinaz sequía que iba a dejar sin agua a todas las comarcas catalanas, incluida su capital; vinieron después los policías corruptos, capaces de aterrorizar a un municipio durante más de veinte años sin que sus sucesivos alcaldes se enterasen; perduró el escándalo de la prolongación sine die y en fase terminal del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional; en fin, y por no hacer la lista interminable, en aquel país de jauja en que ataban los perros con longaniza aparecieron unos grandes boquetes por los que se ha esfumado el superávit del que hasta ayer mismo el Gobierno se pavoneaba: no había otra potencia en el mundo tan preparada como España para hacer frente a lo que pudiera venir.

Como evidentemente ni siquiera habíamos previsto la magnitud de la crisis de todo orden, no sólo económica, que habremos de atravesar, y como este Gobierno que tenemos sólo a regañadientes parece dispuesto a dejar de cantar su letra preferida, aquella que dice: tout va très bien, madame la Marquise, no vaya a ser que se extienda el pesimismo, los ministros han decidido nombrar cualquier cosa que turbe la visión del idílico horizonte con vocablos imaginativos por ver si de esta manera transforman su naturaleza. Y así, al descomunal colapso de la justicia se llamó retraso; a las obras previstas para un trasvase de agua se llamó conducción; a la mafia policial se llamó caso aislado. Y lo que es más grande, y colmo de imaginación: al círculo vicioso formado por el aumento del paro y el hundimiento de la construcción, la subida de la inflación y la bajada del consumo, la escalada del Euríbor y la escasez de dinero, se ha llamado desaceleración acelerada.

Por más que el presidente se empeñe en no llamar a las cosas por su nombre, todo el mundo está ya al cabo de la calle acerca de lo que pasa por ser su inveterado optimismo y no es más que un ardid de mercadotecnia política. Lo grave es que también el ministro de Economía y Hacienda se deje llevar de esta moda posmoderna que consiste en creer que los hechos no existen, que sólo existen las representaciones y que, según cual sea la representación, así será el hecho. (…)”

Leer el resto del artículo.

Gráficamente la situación podría sintetizarse tan acertadamente como han hecho Ricardo y Nacho en El Mundo, en la viñeta que he visto en el blog de Pumarino.

Lo dicho, la culpa por lo visto es de Supertramp, que ya dijo hace décadas aquello de “Crisis? What crisis?” Como comentaba uno, no existe una definición técnica de crisis económicamente hablando. La hay de estanflación, recesión, etc., etc. La crisis económica es una cuestión psicológica, un estado de ánimo, y en nuestro caso hace tiempo que ha calado en la ciudadanía.





4 años más

9 03 2008
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Soy inmensamente feliz.




El segundo debate (y las percepciones)

4 03 2008

Hoy no voy a a intentar desgranar el debate tanto como hice (o lo intenté) la semana pasada. Primero, porque sinceramente no me apetece mucho. Y segundo, porque hay otras cosas que me han llamado más la atención que el propio contenido del mismo. La impresión que fui teniendo a medida que se desarrollaba el debate ha resultado bastante diferente a lo que me he encontrado hoy en los medios de comunicación y las encuestas. Sinceramente, a mí no me dio la impresión de que Zapatero ganase de calle, ni tampoco con claridad. Más bien me pareció que la cosa acabó ligeramente decantada en favor del Presidente, con momentos en que Rajoy le puso totalmente contra las cuerdas.

Si nos atenemos a lo que se esperaba del debate (mayor contenido en propuestas que el del lunes pasado), ahí sí que vi a un Zapatero mucho más preparado que a Rajoy. En este punto le dio sopas con ondas en todos los bloques temáticos. Si, por contra, nos quedamos en la cuestión formal, mi impresión es que Rajoy le ganó la mano a Zapatero. ¿Por qué? Sencillo. A Zapatero le tocaba esta vez abrir todas las intervenciones temáticas y por esa razón debería haber llevado la iniciativa. Y no fue así. Salvo una primera intervención en que manifestó que en el debate anterior había dado cuentas de su gestión, y en el de anoche iba a hablar de propuestas, la verdad es que en cuanto Rajoy pudo llevó el encuentro a su terreno. Y le bastó bien poco. Un par de intervenciones y vuelta al pasado, a los últimos 4 años, a la inmigración, a ETA y a lo de siempre. Zapatero puso encima de la mesa propuestas sí, pero de forma un tanto caótica, no porque llevase el peso del debate. El candidado el PSOE respondía a las acusaciones de Rajoy, y de paso hablaba de propuestas, no al revés.

En líneas generales me dio la impresión de que Rajoy hizo mejor los deberes tras el anterior debate que Zapatero. Hubo más golpes de efecto, y me pareció que Rajoy los tenía mejor preparados. Ejemplos: sabía que Zapatero le iba a echar en cara las declaraciones de Elorriaga en el Financial Times, y le soltó un sopapo bien gordo leyendo el editorial del día de ese diario sobre la situación económica del país. Anduvo muy fino y rápido también cuando, tras afirmar el Presidente que iba a crear un observatorio en relación con los precios, le recordó inmediatamente que ya existe uno en el Ministerio de Agricultura. Fueron dos mandobles de envergadura.

Por su parte, Zapatero golpeó bien utilizando los datos del Informe de la ONU sobre desarrollo, en relación con la posición que ocupaba España tras los Gobiernos de González, la que ocupó tras los de Aznar, y en la que se encuentra ahora. Como efecto, probablemente con esa sola mención igualó los dos antedichos argumentos de Rajoy.

¿Por qué digo entonces que no me pareció que Zapatero brillase tanto? Sencillo también: cometió el colosal (e imperdonable) error de utilizar el número de asesinados por ETA durante los Gobiernos de Aznar cuando se vio algo acorralado por su oponente. Si utilizar el terrorismo con fines partidistas es algo que siempre he destestado del PP, con la misma razón lo detesté ayer de Zapatero. En mi cabeza sonó como cuando estás escuchando un vinilo en el tocadiscos y la aguja se lleva un golpe brusco que raya el disco, y salta sin volver a cazar un surco. Solo por ese detalle me resulta imposible afirmar que Zapatero ganó el debate. Me da igual que barriese en cuanto a las propuestas. Con ese comentario descendió al fango de lo indigno y echó por la borda todo lo que había podido obtener en su favor.

¿Sacó provecho Rajoy en el cómputo general? No para mí, por su propia torpeza. Y no lo hizo por tres grandes razones. Una, porque salvo en un caso, no habló de propuesta alguna de futuro. Su discurso no fue sino la confirmación de lo dicho por Elorriaga al Financial Times. Dos, entró al trapo con el tema de Irak y salió trasquilado. Parece mentira que crea que puede salir airoso en ese tema. Tuvo la desfachatez de decir que la guerra de Irak contó con el respaldo de la ONU y trató en vano de hacer ver que Zapatero apoyó la invasión armada de ese país. La ciudadanía sabe perfectamente cuál fue la postura de Zapatero con respecto a Irak, y la alusión al voto español a cierta Resolución de la ONU no hizo sino mostrarle más desesperado y ridículo aún. El tema de Irak lo tiene perdido de antemano y entrar en él a estas alturas intentando que la gente se replanteee unas conclusiones que hace tiempo sacó bien en claro, no hace más que dejarle en un mayor ridículo. Y tres, decir a estas alturas que las elecciones de 2004 las ganó el PSOE por Irak y por el11-M es decirle a la cara a la gente que te está viendo, y que votó al PSOE (es decir, a aquellos a los que supuestamente te quieres ganar), que son tontos y su voto fue manipulado.

Y luego está el temita de la famosa primera pregunta (12/05/04) que Rajoy formuló a Zapatero tras ser éste nombrado Presidente: Señor Rodríguez Zapatero, ¿cómo valora Ud. los primeros días de su Gobierno? En una inútil batalla para ganar credibilidad (o más bien, para quitársela al adversario), lo cierto es que ambos dedicaron unas cuatro intervenciones a una cuestión que me importa un rábano (como a casi todo el mundo, imagino). Fue bochornoso que en medio de argumentaciones sobre materias que no tenían nada que ver, de pronto volviesen ambos a ese tema. E igualmente lamentable me pareció que Zapatero dedicase, en la última intervención en el bloque de economía (1 minuto para conclusiones), casi 40 segundos a la pregunta de marras. Si tienes al líder de la oposición diciéndote hasta la saciedad lo poco que te importa la economía de los españoles, ¿por qué narices dedicas casi todas tus conclusiones en ese bloque a hablar de una imbecilidad tan grande?

Si mis sensaciones con el debate fueron esas, ¿cómo puedo explicarme entonces que las encuestas den como claro ganador a Zapatero? Debí sacar conclusiones erróneas probablemente. Pero también hay un factor muy curioso en cuanto a la percepción de la gente con respecto a este tipo de debates. Dicen los entendidos que en los debates para la Presidencia suele ganar quien dé mayor senación de “presidencialidad”. No sé si lo voy a poder explicar. Quien dé una imagen de aspirante (siendo como son los dos candidatos de cara al debate) tiene muy pocas papeletas para ganar de cara a la opinión pública. Y eso es lo que ha hecho Rajoy en los dos debates. Se ha limitado a atacar, a hacer oposición al Presidente, sin explicar ni una sola propuesta, esto es, en ningún momento el espectador ha podido identificar al Rajoy del debate con un Rajoy presidente. Es algo parecido a lo que ocurrió (según dicen) entre Sarkozy y Ségolène. Ésta atacó, atacó y atacó. Sarko se defendió desde la calma y la seguridad en sí mismo. Ségolène siempre dio una imagen de oposición, y Sarkozy ejerció de Presidente. Eso significa (como muy bien ha dicho Juan Cruz) que para que Rajoy pudiera haber ganado un debate, debería haber hecho el triple de méritos que Zapatero, y además enfocarlo de otra forma. Y, como mucho, ha hecho lo mismo, o un poco más en determinados momentos. Nunca lo suficiente como para dejar de parecer lo que es: el líder de la oposición. Un simple aspirante, y ni un solo ápice de “presidencialidad”.

Y eso, aunque la niña esté en su cabeza permanentemente.