La economía de Pizarro

21 02 2008

Leído en El País:

La eléctrica española Endesa ha declarado esta mañana a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que pagó indemnizaciones por importe de 22,131 millones de euros a administradores y directivos de la sociedad en 2007. Esas indemnizaciones responden al relevo en la cúpula de la eléctrica tras la oferta pública de adquisición (OPA) lanzada por Acciona y Enel.

El ex presidente de Endesa, Manuel Pizarro, actual número dos de Mariano Rajoy en la lista del Partido Popular por Madrid, fue el único miembro el consejo con funciones ejecutivas que cesó tras la OPA y es el principal beneficiario de esas indemnizaciones, pero también ha habido relevos de personal clave en la alta dirección que han dado lugar al cobro de indemnizaciones. La eléctrica no desglosa qué parte de la indemnización corresponde a cada directivo ni cuál es el número de directivos beneficiarios.

En Endesa, las cláusulas de blindaje de sus directivos diferencian dos conceptos: una indemnización por extinción del contrato y otra por no trabajar para la competencia al dejar la compañía. Por extinción, las cláusulas de blindaje contemplan una indemnización de tres veces la retribución anual tanto en caso de mutuo acuerdo como de “desistimiento de la sociedad”, léase despido. Además de las tres anualidades por extinción, el directivo tendrá derecho a cobrar una cantidad equivalente a una retribución fija anual como compensación por un pacto de no competencia por dos años.

El último año del que se conoce el sueldo de Pizarro es 2006. En ese ejercicio recibió 1,3 millones de retribución fija, 1,68 millones de paga variable y otros 670.000 euros en dietas, aportaciones a fondos de pensiones, primas de seguros y otras retribuciones menores. En total, 3,65 millones. Endesa no ha hecho público el importe de la indemnización que ha cobrado Pizarro por su cese pero con ese sueldo de referencia tendría derecho a cobrar por su salida una indemnización que puede estimarse entre los 9 y 12 millones de euros, según los conceptos que se tomen en el cálculo.”

Transcribo esta noticia sobre todo al hilo de un artículo de opinión que escribió Joaquín Estefanía en el suplemento Domingo del mismo periódico (20/01/08), titulado “Zares Económicos”, y que me pareció en su momento muy interesante, y ahora viene que ni pintado:

“Hagamos un ejercicio de ucronía y supongamos dos hechos que han de demostrarse ciertos: que el PP gana las elecciones y que Rajoy nombra vicepresidente económico a quien hizo la campaña en esa área: el empresario Manuel Pizarro. Habría entonces que subrayar algunas diferencias sociológicas entre la personalidad de Pizarro y la de sus antecesores en el cargo desde que empezó la transición.

Ninguno de los responsables económicos desde Adolfo Suárez hasta hoy han provenido de la cúpula de la empresa privada. Unos eran altos funcionarios de la Administración (Fuentes Quintana, Solbes), y otros, militantes del partido que llegaba al poder, muy cercanos a su líder (Abril Martorell, Boyer, Solchaga). Sólo Rato había tenido alguna experiencia en la empresa privada familiar, pero si llegó al Gobierno fue por su activismo partidista. La mayoría, sólo cuando dio por finalizada su experiencia política, se fue a la empresa privada a ganar dinero.

Pizarro ha hecho el camino opuesto. Terminó pronto su vida como abogado del Estado y marchó al sector privado, donde ha ganado prestigio como gestor eficiente, y mucho dinero. Pero su desarrollo empresarial ha estado casi siempre trufado de vinculaciones con la vida política. Como presidente de una caja de ahorros (Ibercaja), su nombramiento dependió del visto bueno de las autoridades autonómicas aragonesas; fue presidente de una Endesa privatizada en su totalidad por el PP, sustituyendo a un militante de esa formación (Martín Villa) y también por su cercanía al partido que gobernaba. Y acababa de ser elegido consejero de Telefónica, en una especie de sorprendente cuota partidaria: por el PSOE, un amigo del presidente de Gobierno, Javier de Paz; por el PP, Manuel Pizarro, que tanto influyó (por su cercanía a Aznar y Rato) en el nombramiento de los presidentes de las empresas públicas privatizadas por el PP. Entre ellos, el del propio César Alierta, presidente de Telefónica (y antes, de Tabacalera). La privatización del sector público dio lugar a un sector privado gubernamental, con presidentes muy cercanos al PP: Villalonga, Alierta, González, Blesa, Cortina, Fernández Norniella, etcétera.

Si en el futuro tuviera Pizarro presencia en el Consejo de Ministros, habría de hilar muy fino cuando en el mismo se traten asuntos relacionados con el sector energético, telecomunicaciones o incluso el financiero, al existir una ley de regulación de los conflictos de intereses de los miembros del Gobierno que implica su abstención. Pero, sobre todo, habría una incompatibilidad política explícita si el PP tiene necesidad de pactar con los nacionalistas catalanes. Después del papel de Pizarro en la OPA de Endesa (jaleado por Esperanza Aguirre) buscando una empresa alemana para sustituir a la catalana Gas Natural como posible compradora, su presencia en el Gabinete de Rajoy parecería tan disuasiva como el recurso del PP sobre el Estatuto ante el Constitucional.”

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La frase de la campaña

18 01 2008

Lo sé. Estoy de un monotemático que doy asco. Pero es lo que hay.

Esperanza Aguirre presentando en sociedad a Manuel Pizarro:

“Manolo es el candidado de los jóvenes y de los trabajadores

Hay que ver la cantidad de tonterías que se pueden llegar a decir en cualquier partido para vendernos la moto electoral. Que el hombre podrá ser un fiera y tener un currículo del copón pero no sé yo de qué tiene más pinta. ¿De JOVEN o de SINDICALISTA?

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Pues eso, todo un…

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EDITO para añadir que tras las elecciones se consumará el adiós de un señor de los pies a la cabeza: Joaquín Leguina.

Ya lo avisó al inicio de la presente legislatura, y ahora se despide en su blog con un mensaje propio de alguien de su talla. Un grandísimo político (y gran amigo de Gallardón, por cierto). Ejemplos ambos de cómo deberían llevarse las relaciones entre políticos contrincantes, que no enemigos. Y ejemplo el de Leguina en su blog sobre cómo discrepar de tu propio partido.

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EDITO MÁS. Se me olvidaba decir que anoche escuché una pequeña parte de la entrevista que en la SER le hicieron a Gabriel Elorriaga (Secretario Ejecutivo de Comunicación del PP). Hubo una declaración que me llamó muchísimo la atención. Preguntado por Àngels Barceló sobre si conocía con anterioridad la decisión de Rajoy sobre Gallardón, dijo que no, y que “tampoco sé exactamente si Rajoy lo sabía“. Quiso ser más gallego que Rajoy pero la cosa se le fue de las manos. Ante ello, la pregunta de la directora del programa era evidente: “Entonces, ¿me dice que tomó la decisión en esa reunión?” Respuesta de Elorriaga: “Yo creo que sí”.

Del frasco. Toma Secretario de Comunicación. Si de por sí la decisión ha traido cola, ahora resulta que uno de los principales portavoces oficiales del PP deja caer que la decisión igual ni siquiera fue meditada sino que la tomó en el momento, con Gallardón y Aguirre delante y metiendo cizaña. Desde luego nunca sabremos si la tenía ya tomada o no. Si ya estaba decidido, digamos que simplemente hizo caso al núcelo duro del partido. Si antes de la reunión quería que Gallardón fuese en las listas, o al menos tenía sus dudas, y Elorriaga tiene razón, directamente Rajoy se cagó en los pantalones delante de Aguirre. A eso le llamo yo dejar de cine a tu jefe en los medios.





Caretas fuera

16 01 2008

Maldita sea la hora en que tanta noticia de interés se acumula en unos días en los que el curro me come. Me encantaría poder dedicar algo más de tiempo a escribir sobre la más que confirmada involución aznarista del PP en las últimas horas (¿alguna vez dejó de ser aznarista este PP en los últimos 4 años?). Solo tengo tiempo para unas notas sobre el triunfo del lado más oscuro del PP:

1) Aguirre no solo ha derrotado y humillado a Gallardón sino que también ha dejado en evidencia a Rajoy.

Fragmentos del artículo Paisaje después de la batalla, de Ernesto Ekaizer:

“Mariano Rajoy, ¿quería o no incluir en la lista de Madrid a Alberto Ruiz-Gallardón? Todos los indicios, los comentarios en privado de gente informada de fuera y dentro del PP, apuntan a que Rajoy sí quería llevar a Ruiz-Gallardón en la lista. El líder del PP, aún sin saber qué caudal de votos podía aportarle el alcalde de Madrid en las elecciones del 9-M, estimaba que era buena su presencia en la lista (…)

La fórmula final para lograr vencer la resistencia de Esperanza Aguirre, según los rajoyólogos, era la de desactivar la historia del número dos en la lista de Madrid. Ruiz-Gallardón nunca exigió ir de número dos. Quería estar presente, nada más ni nada menos. El pase mágico de colocar a Manuel Pizarro como número dos permitía resolver el punto más difícil, y avanzar hacia la incorporación de Ruiz-Gallardón mitigando el efecto de la operación. Ya no sería, al menos formalmente, el gran protagonista de la lista del PP.

El error estratégico de Mariano Rajoy fue éste: creer que apurando los plazos, esto es, llevando la decisión hacia el umbral de la precampaña electoral podría sacar adelante su idea de contar con Ruiz-Gallardón. Cuando consiguió el sí, hace muy pocas fechas, de Pizarro, Rajoy parecía tenerlas todas consigo. Pero se equivocó. Porque Esperanza Aguirre estaba dispuesta a materializar sus amenazas. (…)

Rajoy siempre ha tratado los enfrentamientos internos y la batalla por su propia sucesión como si fuera una historia infantil, cosa de niños que se pelean. Y en esa línea, a la que cabe unir su pereza mental para dar un puñetazo sobre la mesa, fue posponiendo la solución hasta el límite porque creía que iba a haber final feliz. Porque conseguiría a través de una fórmula inesperada hacer que los personajes en disputa entraran en razón. Rajoy creía que a siete semanas y media de las elecciones generales estos dirigentes iban a comportarse como se esperaba de ellos y cerrarían filas a favor de la victoria final.

Lo que Rajoy no ha podido evitar es que triunfen las tendencias más ancestrales de los seres humanos: la ambición de poder, la ambición pura y dura. (…)

Esperanza Aguirre puede, como el rey de Epiro, haber obtenido una victoria pírrica potencial sobre Ruiz-Gallardón. ¿Por qué? Porque si fuese verdad que PSOE-PP están en una situación de empate técnico -si fuese verdad, en condicional- aquellos votos que pudiera aportar la presencia de Ruiz-Gallardón en la lista del PP por Madrid y que teóricamente pudiesen perderse serían decisivos para Rajoy. La responsabilidad de Esperanza, pues, sería fatal.”

Muy interesante también el Editorial de El País, Rajoy se acobarda.

2) Manuel Pizarro, amigo de Aznar, mal gestor y buen político (supuestamente).

Con la designación de Manuel Pizarro como número 2 por Madrid, además de situar inmejorablemente a un amiguete de Aznar en el Partido, parece defenestrar también el perfil de Juan Costa (acompañó a Rato como Consejero en el FMI), más moderado y designado por Rajoy como coordinador del programa electoral del PP. ¿Cómo se come semejante palo a quien ha coordinado el programa electoral del PP, antes incluso de que se celebren las elecciones?

Anoche escuché en no sé qué programa a alguien decir de Manuel Pizarro que como empresario o gestor deja bastante que desear, pues el valor de Endesa ha estado durante su Presidencia muy por debajo del de otras empresas del sector eléctrico, y que únicamente se revalorizó como consecuencia de la famosa OPA, es decir, la revalorización se produjo en el marco de unas circunstancias más políticas que de propia gestión empresarial. No tengo contrastado el dato pero si es así, no deja de ser interesante de cara a su supuesto enfrentamiento con Solbes. Oportunista político sí, buen empresario, ya menos.

3) Zaplana ha tenido que ser rescatado por Rajoy en las listas por Madrid pues su archienemigo, Camps, le tenía vetado en su propia tierra. Pues eso, más núcleo duro al poder.

4) Ana Botella, una que pasaba por ahí. Si se produce la dimisión de Gallardón como Alcalde de Madrid tras el 9-M, legalmente su sustituta habría de ser Ana Botella. Tiemblo solo de pensarlo. A ver cómo se torea eso en la capital.

5) Aznarismo por doquier. Caretas fuera, se han retratado. Cuando el poder ha vuelto a estar en juego, el que nunca se llegó a ir ha vuelto a dejar claro quién manda en el partido: Él, Acebes, Zaplana, Aguirre, Martínez Pujalte… Gran imagen de renovación centrista la que acaba de ofrecer el PP a sus votantes más moderados.

Curiosamente, la sombra del mismo Aznar que colocó a Rajoy en lo más alto señalándolo con el dedo hace no mucho tiempo, probablemente acabe de firmar su finiquito político de cara a las elecciones de marzo. Por una vez, puede que la abstención (en este caso de aquellos votantes más moderados del PP) vaya a perjudicar precisamente al partido que históricamente se ha beneficiado de ella.

Y si no, un dato recientísimo en forma de tres encuestas en los tres principales diarios de este país, en sus ediciones digitales (con todas las salvedades que se pueden hacer a ese tipo de encuestas no científicas): ¿Cree Ud. que Rajoy ha hecho bien excluyendo a Gallardón de las listas?

El País: 16% Sí – 84% No

Siendo El País, diríamos que es un resultado más que normal. Sigamos.

ABC: 21,61% Sí – 78,38% No

Empieza lo bueno. Cabe pensar que mucho votante moderado del PP es lector de ABC. Y cabe pensar igualmente que la decisión de Rajoy, unida al resto de signos del endurecimiento descarado del PP, puede dejar a unos cuantos en casa el 9 de marzo. Y por último,

El Mundo: 27% Sí – 73% No

¡¿Cómo?! ¿En El Mundo? ¿El mismo diario que ha vilipendiado a Gallardón hasta decir basta? Curiosos los resultados, cuando menos…